Estoy en una etapa de mi vida en la que ya no sé de mí, no tengo a mi lado a nadie que le interese como va mi día, que tal terminó mi semana, o si es que aun respiro, ya no hay quien se interese por descubrir que mi cara es la falsa proyección de una sonrisa.

De nuevo estoy vulnerable, no me gusta presentar al mundo mi fragilidad pero no puedo expresar otra cosa, me declaro incapaz de levantarme y darme ánimos para seguir.

Soy un marginado, soy un vil ebrio, la soledad me emborracha todos los días, aquí de nuevo preso de mi propia rutina que mi cobardía me impide abandonar aunque llevarla a diario me aleja cada vez mas de la felicidad, soy un completo infeliz borracho, la soledad me embriaga, y no me da ese sentimiento de estupor de cualquier borrachera, no me hace feliz.

yo

Odio ser un maldito dependiente emocional, no tengo autonomía ni para tener sentimientos agradables hacía mi mismo, solo soy un miserable que goza de prostituir sus falsos sentimientos en busca de alguien que le devuelva la chispa que hace mucho perdió.

Estoy consciente de mis fallas y trato de erradicarlas para poder encajar con el mundo, vivo con el temor de ser la reencarnación de un mal payaso que en lugar de divertir, prolifera amargura.

Pareciera que hoy, de nuevo solo estoy yo, fumando y pensando como dejar de destrozar mis pulmones y seguir con mi corazón para evitar sentirme ebrio y completamente solo.



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