Yo, fui siempre la chica que te veía de lejos y creía que eras alguien especial, nuestros caminos se vuelven a encontrar y mi corazón  alegre esta, al darme cuenta que me observas, que estas pendiente de mi conversación; intento a como de lugar que no te des cuenta como me hace temblar tu cercanía, disfruto de tu aroma, de sentir tu interés.

Después de las llamadas diarias, los mensajes; recordándome lo importante que soy para tí, llega el día en que por fin me invitas a salir, ¡por fin!, ese día llego y me siento feliz, emocionada, me levanto más temprano de lo normal, mi día pasa lento aunque yo insisto al reloj que pase con rapidez. El tiempo  se apiada de mí y pasa más rápido de lo esperado, las mariposas comienzan a volar a mi alrededor, corro por la casa, esperando resolver cuál sera el vestido que más te gustara, el peinado, el perfume…..de repente, paro todo y respiro y grito..¡calma!, tú?, la mujer?, la que siempre ha decidido en las relaciones, que ha dirigido tan espectacularmente sus emociones, que cierra su corazón al amor, porque actúas así?

¿Qué te pasa?, ¡no!, comienzo a respirar rápidamente, con mi corazón asustado, no te emociones tanto (pienso), por fin tomo el control y llego a la cita, no puede ser, te veo y comienzo a temblar, respiro más rápido al sentir como  rosas mis mejillas con tus labios y siento mi cuerpo vibrar (¿qué pasa’?), mi corazón por muchos años se cerro a sentir, por qué hoy, por qué tu?, y tu parecía que escuchabas las preguntas que en silencio retumbaban en mi mente. Y sonreirás con la seguridad que sólo tú me podías mostrar el camino a la felicidad.

 

Esa seguridad tuya, que me mata, que me trastorna, el ver tu sonrisa segura, confiada; esa mirada penetrante que recorre con calma mi cuerpo al que deja desnudo de solo verlo.

¡No puede ser!, me doy cuenta en ese momento, en el peligro en el que estoy, ya no puedo pensar, el control lo he perdido, tú decides por mí y yo, como un cordero, apenas digo sí.

Cenamos, reímos, te permití llegar a mí; esa noche no sólo tocaste mi cuerpo que vibraba junto al tuyo, estremeciste mi corazón…hiciste que me enojara conmigo, por sentir de esa manera, (¡es muy pronto!, decía), yo no puedo sentir esto.

Fue una noche llena de pasión, de emoción ; sentirme así, presa de tí, indefensa, sin voluntad, solo dejándome llevar por la pasión y el deseo, terminamos  esa noche prendados uno del otro, con una mayor emoción al saber que nos veríamos pronto; así pasaron muchas noches y un día te confesé lo imaginado, ¡ME ENAMORE!, si, yo, yo me enamore .

Recuerdo tu sonrisa complaciente cuando me escuchabas con atención y dijiste con esos pequeños labios que me enloquecían;  “¡amor, recuerda, sólo somos amigos!”

Sonreí por compromiso, porque te dieras cuenta que mi cuerpo estaba frente a tí, cuando en realidad un vació se sentía en mi corazón, en mi cuerpo, al verme así, me abrazaste, mientras seguíamos recostados en la cama, no pude evitarlo, lloré en silencio mientras tu hablabas y decías: “recuerda, dijimos que sólo tendríamos relaciones, que estaba prohibido enamorarse”; oía esas palabras, para mí huecas que retumbaban en todo mi ser, mientras te decía: “fue mi decisión, pasó, yo me responsabilizo de eso, sólo déjame seguir disfrutando de esto”.

A partir de ahi, las cosas cambiaron, te vi cada vez menos, nuestras llamadas eran sólo iniciadas por mí y cuando lograbamos contactarnos, estabas molesto, hasta hiriente.

Me aleje un tiempo, para intentar tomar fuerzas, no pude…me hacías falta, necesitaba sentirte, olerte, tocarte, besarte, ¡me hacías falta!, seguimos conversando aún al saber que yo era la única que necesitaba tu amor, pasan los días y yo ahí dispuesta siempre a que me regalaras el tiempo que tu pudieras darme, las caricias que tú quisieras brindarme y un día, desperté del sueño, ¡de mi sueño!

el_amor_es_complicado

Un buen día, decides decirme que hay alguien más, que te interesa, (¡no puede ser!) mis lágrimas comenzaron a rodar mientras leía el mensaje que me enviabas, ¡quería decirte tantas cosas!, ¡gritar , huir!, ¡dejarlo todo y correr!; pero recordé, que la enamorada era yo, que tu, sólo me recordabas noche a noche, que eramos amigos, que estaba prohibido enamorarse; acaso la que rompió el compromiso fui yo?, acaso yo fui la culpable al brindarte mi corazón?.

Hoy me llamas y me pides mi amistad; ¡por favor!, no puedo creerlo, tú mi príncipe azul, proponiéndome no sólo tener relaciones, sino que me haces saber que ése amor por el que me dejaste no es tan importante, porque te invitas a compartir de la miel del amor sin emoción.

¿Quién crees que soy?, un cuerpo, acaso?, ¡no!, no te engañes….soy una mujer que se entrega con amor, que aunque sea independiente, fuerte y exitosa, sigue solicitando amor, con respeto, compañía y con la seguridad de que la amistad que entre ambos se pueda dar nos hará recordar el cariño que me puedas proporcionar.

Autora: Laura Galicia



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