Cuando te conocí juraste que no eras como el típico hombre que me podría encontrar en cualquier lado, ese hombre que se cree un galán y que a todo lo que se mueva quiere conquistar para coleccionar como un trofeo y guardarlo como una de sus mejores hazañas. Me dijiste que tú no eras como los demás, que eras diferentes y que me lo demostrarías todos los días que estuvieras a mi lado y vaya que me lo has demostrado. Si, efectivamente no eras como los demás, pero lo que nunca me imaginé que tú serías aún peor.

Cada momento que asaste a mi lado no lo desperdiciaste y me demostraste de que estabas hecho, que tipo de hombre eras y que tipo de hombre serías. No me gustó conocerte, de hecho hubiera preferido nunca meterme contigo y me hubiera ahorrado muchos dolores de cabeza y muchas noches en vela por las lagrimas que no dejaban de cesar. Me di cuenta que no eras el tipo de hombre que estaba buscando y que nunca lo serías porque a ti te gustaba ser quien eras, te gustaba ser un patán y eso nunca cambiaría.

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Fueron muchas peleas y muchos momentos amargos que pasé a tu lado y me encuentro muy arrepentida por haberte dado una oportunidad que no te merecías, pero ahora ya no puedo hacer nada porque el tiempo pasó y el pasado ya no puedo recuperarlo ni remediarlo.

No te negaré que los rimeros días que estuve a tu lado si lograste engañarme y hacerme pensar que eras mejor que las personas que habían estado a mí lado y comenzaba a pesar que por fin había encontrado a la persona que no me lastimaría por nada porque podía ver en sus ojos que era sincera y que jamás me mentiría, pero el tiempo pasó y la historia cambió. Lo que pensé que era color rosa comenzó a tornarse en un tono gris que nunca pensé que vendría de ti. Después de un tiempo pude ver quien realmente eras y que no serías capaz de valorarme nunca porque no serías capaz de darte cuenta el tipo de mujer que tenías a tu lado porque solo importabas tú y después tú. Nunca pensé que fueras doble cara y que no supieras valorar el amor que te daba faltándome el respeto y tratar de hacer conmigo lo que tu quisiste, pero se termino tu juego y es momento de poner un punto final.

Pero por fin la historia llego a su fin y cada quien pudo tomar su propio camino y así ninguno de los dos volvería a pasar por un trago amargo de nuevo. Espero que puedas entender algún día que no siempre tendrás a alguien que te amé incondicionalmente como lo hice yo y que quizá un día encontrarás a una persona que te haga lo mismo que tu has hecho, que te haga comprender lo que yo comprendí a tu lado, que la vida no es color de rosa sino es como te la pinten; porque quizá encontrarás alguna persona que te haga pagar todo peldaño que has hecho, no solo a mí, sino también a todas las personas que hayas lastimado en el camino.



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