Dices que me quieres, que extrañas tantas cosas de mí, dices que extrañas mi sonrisa, mis chistes tontos que tanto te hacían reír,  dices que extrañas las palabras, esas que siempre eran adecuadas para hacerte olvidar un mal día, para hacerte sentir feliz.

Dices que nada se siente igual, que soy inigualable, inolvidable, lo cierto es que poco creo en tus palabras, pues si fuera tal como lo hablas, estarías aquí conmigo, y no del otro lado del teléfono, llamándome en horas inapropiadas, cuando ella duerme o cuando has logrado escaparte de ahí.

Creo que ya se te olvido todo el daño que causaste cuando te fuiste de aquí, creo que sigue sin importarte lo que me haces sentir cuando me escribes, cuando vuelves a insistir.

quedate con ella1

Te reto a que te atrevas, a que tomes las riendas de lo que profesas, ¿Me quieres? Entonces deja todo y lucha por mí. Si es verdad que me extrañas, deja de llorar y dímelo de frente, decídete de una vez y ven aquí.

Te reto a que me llames cuando te encuentres en buen estado, y no solo cuando el alcohol te ha hecho añorar el pasado, o cuando te ha dado el valor de llamarme con algún pretexto mal pensado.

Puedo comprender los motivos de tus llamadas, esa culpa que te atormenta al comprender que cambiaste todo por nada, por un amor barato que tal parece que te cansa, llamas  siempre en ese estado, porque cuando estas sobrio, captas que no hay manera de reparar el daño que causaste, que no hay manera de que perdone tus faltas.

No, ya no te engañes, ni intentes engañarme a mí, sé que piensas que te creo, que piensas que aun tienes ese poder sobre mí, pero déjame decirte que he cambiado, que el dolor me hizo abrir los ojos y descubrir que estaba enamorada de un espejismo, de un embustero, que no daba nada por mí, por fin entiendo  entiendo que en realidad siempre fuiste ajeno, que nunca me perteneciste, que nunca debí gastar tanto amor en ti.

con él

Así que te suplico que ya no llames, que por favor no vuelvas a insistir, mejor quédate con ella e intenta ser feliz, pues yo también he continuado, ahora tengo a alguien que me ama, que da todo por mí

Perdona que cuelgue la bocina pero es que  justo ahora,  está durmiendo junto a mí.

 

Autor:    Laura He.

 

 

 



     Compartir         Compartir