Tuve una familia “completa”, o funcional como ahora le llaman, solo por un corto periodo de tiempo, mi madre abandonó a mi papá y a mí cuando tenía cinco años, aún recuerdo como mi padre le rogaba que se quedara, a pesar de saber que mi madre estaba viviendo una aventura, una aventura que había pecado una y otra vez hasta que ese pecado se convirtió en carne, y fue entonces cuando mi madre tuvo que hablar de frente con mi papá.

Mi padre era demasiado buena persona, o un completo cobarde, porque estaba dispuesto no solo a perdonar a mi madre, sino a darle su apellido a aquel niño que crecía en el vientre de mamá, a aquel fruto de la burla que mi madre hizo al amor que mi papá sentía por ella, pero con tal de vernos como una familia “completa” mi padre le pidió que se quedara, aún recuerdo que mi padre le decía “si no me amas hazlo por nuestra hija”, pero mi madre no tuvo reparos en decir que de su anterior vida ya nada le importaba.

Yo no entendía muy bien que era lo que estaba pasando, comprendía bien las palabras de los dos, pero no sabía que repercusiones tendría en nuestras vidas, mi padre quedo completamente desecho, creo que estuvo a punto de suicidarse en algún momento, me dejo al cuidado de mis abuelos, quienes me querían pero siempre me dieron el trato de “arrimada”, desde chica tuve que aprender “a ganarme las cosas”, a pesar de ser niña rara vez me permitieron llorar, cuando quería llorar o me hacían burla o me pegaban “para que llorara por una razón”.

En cuanto tuve la edad me busqué un trabajo, no porque quisiera dinero, sino porque quería estar el menor tiempo posible en la casa de mis abuelos después de la escuela, y así pasaron algunos años, mi padre volvió por mí un tiempo después, ya más estable emocionalmente y también económicamente, pero para ese tiempo era ya poco lo que ocupaba de él, había aprendido a ser independiente, no tanto por decisión propia si no por necesidad.

Es verdad que ahora hay algunas personas a las que les gustaría estar en mis zapatos, pero no estoy segura de que estuvieran dispuestas a pagar el precio que tuve que pagar para ser como ahora soy, a veces las personas solo ven lo que tienen enfrente, pero no se ponen a preguntarse de donde vino, o como fue que alguien llego a ser así.

Realmente nunca tuve alguien que limpiara mis heridas, nunca tuve quien me alentara cuando me caí, es verdad que ahora soy una mujer fuerte e independiente, pero todo se debe a la niña que fui, una niña capaz de levantarse, aprender y que no dependía de nadie.

Autor: Sunky

 

 



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