Si te pidan que te describas, seguramente buscarás tus mejoras aptitudes y, si eres valiente, nombrarás un par defectos. Es difícil clasificar a la gente, pero existe un método que lo hace utilizando colores.

El código de colores de Hartman, separa a las personas en cuatro grupos según su forma de ser y, cada uno de ellos tiene una serie de rasgos que los distinguen. Creado por el Doctor Taylor Hartman, determina fortalezas y limitaciones para cada color.

Para decidir qué color corresponde a una persona dentro del código de Hartman, se les comete a un cuestionario de 45 preguntas.

Si bien es muy difícil clasificar a los seres humanos en sólo cuatro grupos, el código de colores de Hartman si sirve de guía para el análisis y búsqueda de caracteristicas mas profundas en las personas.

Quiénes somos según color

El código de colores de Hartman dividen a las personas en cuatro colores: rojo, azul, blanco y amarillo. A continuación, te contamos cuáles son las características de cada grupo:

Rojos: Quienes pertenecen al grupo rojo, buscan llevar a cabo sus proyectos y de la mejor forma posible. Usan la lógica y son realmente determinados, por lo que suelen terminar lo que empiezan.

Son asertivos, disciplinados, proactivos y responsables. Saben ser líderes y dominar las acciones. Los rojos siempre creen tener la razón y pueden ser duros o demasiado críticos con los demás. Suelen privilegiar el trabajo por sobre las relaciones humanas y su personalidad es controladora y muy dominante.

Azules: Llenos de bondad, los azules buscan hacer el bien, aunque para ello tengan que sacrificarse a si mismos. Buscan la perfección y pueden ser algo desconfiados. Son complejos, intuitivos y muy leales.

Cuando aman, lo hacen con pasión. Son muy emocionales, comprometidos y creativos, siempre buscando ser lo mejor posibles. Pese a eso, son increíblemente controladores, suelen juzgar al resto y les cuesta mucho perdonar.

Los azules buscan que el resto les comprenda, ya que desean ser queridos y aceptados, por más que no logren aceptarse a si mismos.

Blancos: Buscan la paz y hacen todo lo que está en su poder para evitar confrontaciones. No piden mucho, sólo lo necesario para sentirse cómodos por dentro. Son amables, considerados, pacientes y no se dejan llevar por su ego. Pueden construir relaciones desde cero.

Al buscar evadir lo malo, los blancos son tímidos y rara vez expresan lo que sienten, escapando de cualquier conflicto. No tienen metas propias, sino que trabajan en las del resto.

Amarillos: Ellos viven para divertirse y disfrutar, se llevan por el deseo de pasarla bien y por ello están llenos de entusiasmo y espontaneidad.

Si bien son amistosos, también están muy centrados en si mismos y, las relaciones que formas se quedan en lo superficial, ya que pese a tener muchos amigos, les cuesta mucho profundizar.

Cómo se reparten los colores entre las personas

Dentro de la agrupaciones de personalidades por colores, son los azules los que llevan la delantera, correspondiendo al 35% de la gente. Un cuarto de las personas son rojas y amarillos y blancos tienen cada uno un 20%.

Los resultados que entrega el test de Hartman no tienen una base científica clara, pero si guían a que las propias personas puedan reconocer sus fortalezas, debilidades y aquello que deben trabajar.



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