¡Apareciste en mi momento!  en el momento que necesitaba y en el que creía estar preparada para empezar una nueva aventura con otra persona¡.

¡Me gustaba tu manera de pensar, tu manera de expresar, tus gestos, y muchas cosas más que no comprendía¡, pero simplemente me gustaban, eras todo aquello que siempre había deseado tener a mi lado y pensaba que nunca tendría o que nunca encontraría, me enamoré de tu manera de ver la vida, de vivirla y de hacerme verla a través de ti! Al fin había encontrado a alguien que compaginara conmigo, pero… (¡Supongo que siempre hay un, pero!)

¡Era mi momento y no el tuyo! ¡Te encontré en un punto de mi vida en el que yo ya sabía exactamente lo que quería y tu aun simplemente no te habías ni encontrado a ti mismo¡, dolía verte día tras día sin poder expresar aquello que sentía, sin poder decirte que yo había encontrado aquello que tú estabas buscando en ti mismo, me dolía saber que había pasado tanto tiempo sin estar ilusionada con alguien y cuando más lo estoy no me era correspondido! Simplemente dolía pensarte, pensarnos, pensarme. Era un dolor al que no estaba acostumbrada, pero me acostumbré rápidamente e incluso me hice adicta a él no pasaba ni un día en el que no me preguntara quizás hoy, hasta que comprendí a base de noches en vela, lágrimas, enfados, sueños, largas charlas… que yo no podía obligarte a estar en mi tiempo, comprendí que cada persona tiene su propio ritmo, que no podía forzar nada y mucho menos podía estar destruyéndome psicológicamente esperando algo que estaba totalmente fuera de mi alcance, tardé en aceptarlo y en hacerme a la idea de que había encontrada a mi persona pero que él no había encontrado a la suya Ahí fue cuando acepte que quizás había llegado muy tarde, demasiado pronto o que simplemente me había equivocado de camino.

Puedo ver que cuando de amor se trata, esto resulta ser muy complicado, no basta con tener la suerte de encontrase con la persona correcta, también el tiempo debe favorecer la relación, no basta con tener las mismas prioridades, estas también deben de coincidir en el orden de importancia, no basta con saber que eras tú, tú necesitabas saber que era yo a quien buscabas, y no podrías saberlo, ni podrás hasta que te detengas un momento en la carrera de tu vida y te des el tiempo de observar, valorar e identificar lo que buscas, lo que quieres y te darás cuenta tristemente que esa a quien buscabas la dejaste pasar de largo, que tuviste todo para ser feliz y que no te diste el tiempo de reconocerme como lo hice contigo.

 

Autor: Avant

Editado por: Sunky



     Compartir         Compartir