El miedo es la emoción que más nos distancia de la felicidad. Dependiendo de la situación que enfrentes, la puedes llamar con distintos nombres: temor, inquietud, resquemor, fobia, recelo, desconfianza, desasosiego, pánico, susto, aprensión, etc. Tiene tantas caras como nombres.

Miedo al dolor. Miedo a que alguien que queremos esté mal. Miedo a perder lo que tenemos. Miedo a no ser aceptados. Miedo al fracaso. Miedo a la soledad…

Todos hemos sentido miedo alguna vez y cada uno de nosotros vemos cómo despierta el miedo debido a distintas circunstancias, a veces tan íntimas que no las comentamos con nadie.

03-Miedo

Hoy hablamos del valor, que se dice que es el antónimo del miedo, aunque yo no lo veo así. Se puede ser valiente estando asustado, porque el valor no es la ausencia de miedo, sino la capacidad y la determinación de afrontarlo.

Es más, la única forma de ser valiente es gracias al miedo. Si no hay riesgo ni obstáculo que vencer, ¿cómo puede reconocerse el valor?

La valentía es una de esas actitudes que se aprenden, porque instintivamente nuestros recursos para responder al miedo son muy limitados. Y la mejor forma de aprenderla es, cómo no, practicando.

Cómo ser valiente

  1. Acepta el miedo: Admítelo y siéntelo como algo natural. No cierres los ojos ni huyas automáticamente.
  2. Céntrate en el momento: Respira y mira a ver qué opciones hay. Elige.
  3. Muévete: El primer paso es el más difícil.
  4. Da un paso más: La confianza en uno mismo se construye gradualmente, conforme se van superando obstáculos.
  5. Sé tu amigo: El primero que esté ahí para comprenderte y el primero que te dedique palabras de apoyo.
  6. Busca apoyo en los demás: Rodéate de quien te quiere bien y de personas valerosas que te sirvan de inspiración.
  7. No pierdas el buen humor: Pase lo que pase, no olvides sonreír.

miedo al compromiso 2.

Las anteriores son tácticas muy generales. Seguro que no sirven todas en un momento dado, pero se capta la idea, ¿verdad?

Esto es por si alguno piensa que nació cobarde y ya nada puede hacerse. Pues no. Los valientes lo son porque han aprendido a serlo y ésa es una de las lecciones más beneficiosas que aprender.

“Aquél que es valiente, es libre” (Séneca)

03-Miedo



     Compartir         Compartir