Las cosas no iban bien por estos días, estuve más sensible, algo melancólica ante la vida sentía que no debía rogar un poco de interés. No me amaba, de hecho, nunca supe que sintió por mí, nunca logré descubrir que había hecho que se quedara a mi lado.  Éramos distintos, él era un chico reservado y yo siempre he sido una loca expresiva. Mientras él amaba la libertad yo me entregaba sin medida.

Era tan difícil y tan desigual lo que sentíamos. Siempre juzgue su manera de querer, y es que no entendía por qué el amor se debía entregar poco a poco, yo siempre he querido a la ligera, entregando todo, aun sabiendo que puedo sufrir, pero él. ¡Maldita sea! Él amaba de otra manera, en otra medida. Y eso fue lo que nos separó.

La despedida llegaba mientras mi mundo entero perdía su color y mi vida volvía a ser gris. Me dolía tanto tener que aceptar ese adiós. Le dije “vete, yo puedo sola, olvida esto y sigue tu vida” Y el siempre respetaba mis decisiones ¡Maldito imbécil! Lo único que quería era que él se quedará, porque nunca comprendió que cuando le decía “vete”, solo pretendía que me abrazara prometiéndome que nunca me dejaría. Porque yo si haría eso. Me quedaría solo por llevarle la contraria. A veces pienso que nunca me diría eso porque tal vez cuando él estuviera seguro de lo que sentía, yo ya me hubiera cansado de él.

Quería estar y sentirme segura en esa relación, pero nunca quise atarme. Me apegaba enormemente a las personas, pero también me aburrían con facilidad y con él nunca conocí la monotonía, hoy debo confesar si el cuento de los dos, aunque no sé si llamarle cuento al juego que resulto un partido con el amor teniendo un solo perdedor y como siempre mi corazón.

Mi vida no podía depender de él, y no entendía porque me soltaba cuando sentía que más lo necesitaba. ¿Dónde quedan los sueños de los dos? Perdón, debo decir mis sueños junto a él. Todo lo que había planeado se convirtió solo en eso falsas esperanzas, falsas expectativas, ¡falso amor.!

Duro tan poco, pero fueron intensos todos los momentos, no te guardo rencor querido fuiste alegría en mis peores momentos, el amigo que compartía cada locura, cada tristeza, mi amante en las noches frías, También fuiste mi más tierno y loco amor. Tal vez no mi complemento. Eras mi polo a tierra, mi polo opuesto y cariño dicen que se atraen ¡y vaya que funciono en nosotros! pero hasta ahí, atraerse no lo es todo cuando no se puede querer con la misma intensidad.

A veces quisiera dejarte ir, pero no como lo hice ese día. Quiero soltarte de mi corazón, sacar tus maletas de mi vida, borrar tus recuerdos de mi memoria, lograr sacarte de aquí, de esto que escribo para ti sin querer. Dejarte ir para volver a abrir mi corazón, esta vez solo para mí.

La vida puede seguir: Hoy estoy mejor que ayer, por lo menos ya no lloro cada madrugada y he logrado sentirme en paz conmigo misma, perdonando tus errores y los míos. Omitiré que tu ausencia me hace daño, que no me acostumbro a estar sin ti, a saber, de ti. Aún te amo, sentía miedo de decirlo de volver a sentir que era cierto, que este tiempo no sirvió de mucho para olvidarte.

 

Hoy sé que también hice parte de ese final. Un final que empecé yo y lo termino tu egoísmo. Quiero recuperarme, sanarme de ti, debo empezar por dejarte ir.

 

Autor: Fernanda Herrera



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