Constantemente estamos buscando aprobación de quienes nos rodean. Pretendemos agradarle a todos y a veces nos agobiamos cuando esto no resulta, porque creemos que no somos lo suficientemente buenos para agradarle o, incluso, gustarle a alguien por como somos. Y, ante esto, adecuamos nuestra personalidad al gusto de quien sea, simplemente por agradarle, y eso no está bien.

2

Deja de preocuparte por agradarle a los demás. Deja de vivir pendiente de lo que otros piensan o creen de ti. Deja de buscar la aprobación que necesitas en los ojos de los demás. Preocúpate por ti, por agradarte y valorarte a ti misma, en lugar de lucir y ser increíble para el resto, porque, al final, las otras personas solo verán tus errores, y no todas esas cosas positivas que tienes. No verán tus virtudes, pues se enfocarán en destacar solo las cosas negativas que tengas.

Vive con la idea de que no le agradarás a todo el mundo, y en eso no hay nada de malo, al contrario, es parte de la vida, es parte de las enseñanzas que tienes que aprender a lo largo de tu historia. No tendrás el control de todas las cosas, y, mucho menos, de lo que los demás piensen de ti.No podrás controlar la actitud de los demás contigo, ni tampoco podrás hacer que les agrades automáticamente.

Porque, lo cierto, es que siempre habrá gente a la que no le gustes, pero, afortunadamente, sí hay quienes les agradas. Deja de preocuparte de lo que los otros sienten por ti, pues la única preocupación que debes tener es cuánto te gustas y valoras a ti misma, porque el amor que sientas por ti es el que realmente importa.

Por Andrea Araya Moya



     Compartir         Compartir