¿Crees que te mereces a alguien como yo? ¿Realmente piensas que soy la persona indicada para acompañarte en tu vida? No querido no, tú no me mereces, tú mereces alguien que esté hecha para ti, a tu altura. Alguien que te ilusione como tú lo haces, alguien que te llene la vida de sueños, que te conteste con monosílabos.

Alguien que se llene hablando de sí mismo, que te repita una y otra vez lo grandioso que es o mejor aún, alguien más parecido a ti. Que se haga el que no sabe nada, el inocente, la víctima.

Definitivamente yo no soy mujer para ti. Tú necesitas una mujer que sea tan bondadosa como tú; que reparta amor a manos llenas, una que se encargue de llenar de ilusiones a otras personas como lo hace contigo y como tú lo haces con las demás.

Tú querido mereces a alguien sin sueños, sin aspiraciones, una princesa que viva rodeada de conformismo porque así eres tú.

No lindo, tú no te mereces una cabrona como yo, porque, yo soy egoísmo hecho mujer.

Mi amor sólo me pertenece a mí y el que tengo para darle a una pareja es solo para una, no soy mujer de pares.

No mereces una cabrona que se ame tanto como para darse cuenta de que tú no mereces ser parte de la vida de ella.

Tú no te mereces una mujer que siempre esté, que se preocupe por ti y quiera verte sonreír.

Tú mereces esos amores de ocasiones que tienes sin que pasen a algo más porque tú no tienes los cojones para luchar por un amor de verdad.

No me eches la culpa a mí de tu infelicidad, de tu vida llena de máscaras y espejismos… No seas cobarde. Yo entendí que no soy mujer para ti, ni tú hombre para mí.

Merezco un hombre que solo tenga ojos, sueños e ilusiones para mí.

Perdóname por irme así, pero ya no tengo ojos para ti. No me busques, pues ya no quiero un amor recalentado, reciclado…

Quiero uno nuevo que me enseñe a saborear la libertad del amor. Hoy me despido, te dejo sabiendo que eres amor y siempre lo serás.

Te dejo con la imagen que tenía de ti, te aseguro que no habrá una más hermosa. Me marcho en paz, sin resentimientos, ni lamentos porque sé que yo di lo mejor de mí.

Me marcho con la alegría de saber que hay algo mejor para mí. 

Artículo por Ive Torres



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