No me arrepiento de nada, y abro los brazos para todos los fracasos que puedan venir. 

La vida no es todo belleza y alegría y buenos momentos No lo es. Y no soy una amargada por decirlo, realmente es así. Si no lo estamos enfrentando o aún no nos damos cuenta, es que en verdad algo estamos haciendo mal.

Esto no significa que tú vida sea horrible. De hecho, tener una mezcla entre lo bueno y lo malo – o lo terrible – me parece que hace de la vida algo más entretenido. Si hoy estás feliz con lo que eres y tienes, a pesar de que has pasado algunas cosas que apestan, entenderás mi punto. Y si no es tu caso, pues comienza a tener paciencia, porque aún queda mucho tiempo de vida y experiencias que te servirán de cable a tierra.

Personalmente, estoy agradecida de los errores que he cometido. Estoy feliz de haber tenido – y que tendré más – altos y bajos. Es esta una de las pocas incertidumbres que he aceptado en mi vida, como persona perfeccionista y que le gusta planear todo. Me han hecho lo que soy, y sé que seguirán poniéndome a prueba para lograr ser una mujer excepcional. No me echaré a morir ni me rendiré si las cosas salen como no lo esperaba. Solo, habrá que volver a intentarlo sin apuro.

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Cuando te equivocas, es porque te arriesgaste por una jugada que no era del todo segura. ¡Eso es grandioso! No todos lo pueden decir. Hay gente que prefiere ir por lo tradicional y certero. Y en la vida hay que aprender a ser un buen perdedor, levantar la cara y seguir adelante. Porque en el caso contrario, ¡hay demasiada frustración! De seguro no quieres vivir así siempre.

A veces no sacaremos las lecciones en el mismo momento. Tomará tiempo, incluso años, en que puedas poner un suceso en perspectiva y saber en tu interior, que ya has superado cierta etapa y has podido aprender algo de ello. De eso que te costó tanto aceptar, que no era como querías. De aquellas metas que tenías que no pudiste cumplir, tomando otras que, de a poco, has ido comprendiendo eran las correctas. Que tus desvíos en el camino no te harán infeliz y tampoco te están determinando de una sola manera. Tú tienes el poder de dirigir las experiencias. Lo que sí lo hará es cómo decides sortear los obstáculos y sorpresas que irán saliendo en el intermedio.

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Nos vamos a cuestionar mucho cuando estas situaciones. Es obvio. Temeremos no estar destinados a ser las personas que pensábamos ser. O que quizás estamos tomando todas las decisiones equivocadas. Pero en esos momentos, es mejor respirar y dejárselo al tiempo. No amargarse y saber que, aunque en el momento duela, todo tendrá un mejor desenlace.

La vida, en especial la juventud, es para equivocarse. E ir construyendo tu identidad en suelo firme y un ladrillo a la vez. Si te apresuras, puede que todo salga mal. Y cada error, cada mala pasada, irá forjando tu carácter de una manera que no estabas esperando. Y es como así debía ser. Así de simple. No te dejes agobiar, que aún queda mucho camino por delante, quizás con más tristezas y rabias de las que imaginas.Pero tú eres capaz de transformar ello en algo positivo para ti misma. Está en tus manos.

 

FUENTE: Por Valentinne Rudolphy



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