El tiempo es cruel, pero siempre tiene las respuestas a eso que inclusive nunca supiste cómo preguntar,  tengo ciertas limitaciones al imaginar un mundo mejor, sin embargo no me rindo, jamás me rindo.

Supongo que son las pruebas que un ser humano debe pasar para demostrarse a sí mismo que las caídas anteriores sirvieron de algo, que las cicatrices no son sólo huellas imborrables, sino que son expresiones del destino para auxiliarnos si llegamos a caer en lo mismo una vez más.

Existen un millón de razones para expresar eso que uno siente que nadie puede entender, porque posiblemente tú que lees esto te sientas igual que yo, entonces ya no soy una ilusa en medio del sufrimiento designado, sin palabras de aliento, ya no soy única en el camino que ayer parecía completamente oscuro, ya somos dos, o tres… O muchos que han callado, que han guardado todas esas palabras que hoy elijo gritar.

Sin duda podría asegurar que el miedo nos ayuda a crecer, a ver horizontes que no nos atrevíamos anteriormente, a dejar al destino ciertas decisiones, a permitir que los recuerdos regresen en forma de lecciones bien aprendidas.

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Y siempre preguntamos: ¿cuál es el secreto de la felicidad? Pero no, no hay secreto. He aprendido que la felicidad no es una fórmula o un conjunto de situaciones precisas; la felicidad es una decisión.

Una decisión como lo es dejar cualquier vicio o comenzar un nuevo hábito, significa estar convencidos del deseo de llegar al lugar que soñamos, es levantarnos todos los días con una sonrisa aunque la mañana sea helada o extremadamente lluviosa, mientras evitamos que el tránsito o el llegar tarde al trabajo la opaque, es carcajear por simplezas o tomar la mano de quien amas sin necesidad de decir una palabra.

La felicidad se expresa con dar todo sin esperar algo a cambio. Posiblemente también en no reclamar, no alterarte o gritar ante algo que de fondo sabes que puedes controlar, pues se traduce en el tiempo,la paciencia.

Pero algo puedo confirmarte: La felicidad es un don divino que a todos nos fue otorgado, sin embargo como lo mencioné antes: Es tu decisión.

Yo ya lo decidí, es momento de ser feliz.

 

Publicado por: Belierani



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