Desde niña vengo escuchando historias sobre amores eternos y finales felices. Sí, exacto! Aquellas viejas y repetidas historias contadas por personas acostumbradas a lo obvio, a lo sencillo e inobjetable; historias con los mismos personajes siempre: El príncipe Azul y la Princesa Encantada (que más que encantada, yo la veo siempre sumisa) que necesita ser salvada. Pero para ser sincera, yo no creo en el príncipe azul ni en los “felices por siempre”, ni mucho menos que yo sea una princesa como esas niñas buenas y bonitas con cabeza hueca llena de mierda esperando un beso de amor y un amor rosa.

Yo creo en una vida real y en sueños que se logran con trabajo y esfuerzo, por lo que he decidido escribir mi propia. No quiero ser salvada, es más, no necesito ser salvada; por el contrario, quiero salvarme yo misma, quiero aprender a liberarme de mis miedos, luchar con mis demonios hasta matarlos para así, ir en busca de la felicidad… mi felicidad. Quiero construir mi propio castillo, sorprenderme, extasiarme de gozo y llorar mis equivocaciones. Porque definitivamente no concibo que alguien que no conoce mi vida, mis grandes luchas y mis batallas sea capaz de escribirla por mí y quiera convencerme de algo que simplemente no quiero vivir.

No soportaría vivir de ilusiones. No quiero coleccionar elogios y regalos, yo quiero coleccionar momentos y cicatrices, de esas que me recordarán una y otra vez qué nunca me quedé en el intento, que fui feliz y también lloré, que cada vez que caí, pude levantarme y ser más fuerte que antes ¿Qué estoy un poco loca ? ¡Puede que sí! Pero para enfrentar la vida y sea más soportable, es necesario un poco de locura. De lo contrario, al enfrentarme a nuevas experiencias todo se volvería monótono, gris y hasta un poco desdichado.

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¡Quiero que la vida y todo lo que hay en ella, me sorprenda! Un poco de incertidumbre pone sal al futuro. Quiero vivir amores diferentes, sinceros, reales y sin expectativas. No quiero ternuras hipócritas. Que la persona que decida amarme aprenda a disfrutarme exactamente como soy. Que sepa que no soy un ejemplo de mujer, que al igual que virtudes tengo muchísimos defectos, que no soy perfecta, pero sí una mujer que siempre intenta dar lo mejor de sí y lucha siempre por lo que quiere. Quiero a una persona que nunca se atreva a ponerme a prueba para ver si le va bien, no soy un experimento. No me gustan las promesas, me gusta lo auténtico. Que no me ponga límites, que me ponga horizontes. Que me quiera sin pensar en lo que va a pasar. Que me perturbe positivamente la vida y sea capaz de asumir las consecuencias. Que sea mi desesperación y mi sabiduría. Simplemente, quiero alguien a quien pueda mirar y sin dudar, decir: “Lo amo, con locura… y él me ama también. Ser feliz mientras dure, así sea un mes, un año o lo que sea.

Quiero ir a una fiesta y divertirme intensamente con mis amigos sin la preocupación de pensar que alguien está esperándome para hacerme escena de celos porque no confía plenamente en mí. Quiero tener la libertad de ser siempre yo misma sin necesidad de complacer a nadie sólo para gustar…

Quiero despertar por la mañana, tomar mi café, leer un libro que me guste o poner la música que me de la gana… ¡Sin prisa! ¡Sin final feliz! ¡Sin príncipe Azul! Quiero despertar y sentarme en el balcón mirando una puesta de sol y esperar las sorpresas que la vida me reserva.

 

Autor: Karla Galleta

 



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