En ocasiones o tal vez siempre actúas tan indiferente que me haces querer desistir de continuar en esta lucha por conquistar tu corazón. Creo que a veces piensas que mi ya constante tristeza son por tonterías que rondan en mi cabeza, sin pensar que esas ¨tonterías¨ te involucran a ti. ¿Tan complicado es prestarme atención y simular, aunque sea un poco que aquello de lo que te hablo en realidad te interesa?

Aun no terminas de comprender que aquellos gestos tan irónicos que sueles hacer y esa sonrisa tan particular que muestra maldad (porque casi puedo adivinar tu pensar) ¡hieren! Así como tu indiferencia, es que acaso ¿no lo notas?

Últimamente me he sentido realmente fatigada. Cansada de luchar por aquello que me parece casi imposible de lograr. Cansada de que solo mantengamos un título, pero no tenemos todo aquello que dicho título conlleva. Cansada de sentirte ausente incluso estando a un lado mío. Cansada de no sentirme querida y valorada, de sentir tan fría y tan vacía la cama.

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¡Me es tan necesario sentir tu calor! Sentirte cerca inclusive estando lejos. Me es necesario escucharte decir ¨te quiero¨ y que también lo demuestres con hechos. Quiero convencerme de que esto no es un error, que, si estas a mi lado es por un motivo, pero ¡dime ya! ¿cuál es ese motivo? Porque al menos yo sé lo que me hace continuar a tu lado y creo que a diario te lo he demostrado, pero ¿y tú, hasta cuándo? Necesito saber que no continúas a mi lado solo para apaciguar tu soledad, por favor, ¡dilo ya!

No logro explicarte y hacerte entender lo difícil que resulta estar con alguien que nunca está y que si está se muestra tan indiferente y ajeno a mí. La situación a veces resulta bastante incómoda, dos desconocidos en la misma habitación, dos desconocidos que apenas se tocan y que ya casi nunca hacen el amor. Es difícil amarte tanto y darme cuenta de que tú no sientes siquiera la mitad de lo que siento yo. Es difícil y duele demasiado, pero continúo aquí, esperando a que me notes, que por fin me mires con aquellos enormes ojos color café y te convenzas y demuestres que no me quieres perder.

Puedo comprender tu historia sin juzgar, inclusive puedo justificar tu falta de calidez y el esconder todos aquellos sentimientos que no dejas florecer. Entiendo que a veces le temas al amor, que no te guste la presión y que te sea difícil expresar tu pensar y sentir, pero, ¡vamos! Llevo tanto a tu lado que ya es tiempo de que me permitas ver y lograr más en ti.

Requiero de tu parte franqueza y sinceridad. La firmeza y el esfuerzo de avanzar, aunque sea un poco, un poco que marque la diferencia entre los dos. Creo que nos lo merecemos, no, no lo creo, estoy convencida de que me lo debes, merezco esta pequeña iniciativa tuya que nos impulse a seguir adelante, porque en verdad deseo avanzar aun contigo de la mano. ¿Puedes verlo?

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¡Habla ya! Hay silencios que matan y el tuyo es un fatal asesino. Sola no puedo tomar una decisión, aun somos dos, te guste o no. Continuas aquí, por eso es que quiero saber ¿hacia dónde nos dirigimos? Sé que te das cuenta de mis lágrimas ahogadas, esas que no te muestro por temor, sé que notas mis constantes esfuerzos, la falta que me haces y lo mucho que te deseo, aquí, de nuevo conmigo.

Odio mostrarme tan vulnerable a ti. Sentirme tan indefensa y tan cobarde. No tomar las riendas de mi vida y decidir por mí, sin pensar en ti. Odio el miedo que me invade al imaginarme sola (como si cuando estuvieras conmigo me sintiera en compañía) pero, aun así, temo alejarme, sé que dolerá dejarte, pero también duele esta maldita espera que cada vez me parece más agonizante. Quiero pensar que terminarás por decirme que me quieres o tal vez no, continúas callando, yendo de error tras error.

¿Por cuánto más he de esperar tus palabras y muestras de amor? ¿cuándo terminarás demostrándome que si estás conmigo es por amor y no por compañía?

¡Te quiero! No lo he negar, pero también es cierto que estoy cansándome y si te demoras habré de despertar con la firme convicción de decirte adiós y si no he de lograr despertar algún sentimiento en ti, entonces dilo y me he de marchar, sin mirar atrás.

Autor: Stepha Salcas



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