¿De qué color son tus sentimientos? ¿Son rojos como la pasión? ¿Blancos como la pureza? ¿Cristalinos como la honestidad? Puede que sean todo eso, pero son más. No hay una respuesta definitiva, aprehensible con la razón. La respuesta está en el silencio. Sí, en guardar silencio y quedarme viéndote a los ojos, para que ellos le comuniquen a mi alma sus secretos. En guardar silencio y contemplarte, mirarte, regodearme en tu existencia, concentrarme durante varios minutos en ti y solamente en ti, apartando todos los asuntos mundanos y todos los demás pensamientos de mi mente. Sólo así se revelará el secreto del color de tus sentimientos.

Para experimentar tus colores vivos, permíteme sentirte, permíteme soñarte y amanecer con ese sabor que me deja el haberte tenido en mis sueños durante la noche. Permíteme bailar contigo, bailar sin parar, dejar que la música nos rodee, dejarnos llevar por el ritmo y movernos al compás de cada nota, de cada acorde, de la armonía. Yo cerraré los ojos y seguiremos bailando, y entonces quizá algún color se revele ante mí. Me gusta el amarillo para esta escena. Sí, mientras bailamos, somos amarillos. Ese furor que sientes cuando bailas conmigo, es amarillo.

Cuando salimos a pasear a nuestro parque favorito, tomados de la mano, y después vamos a comprar un helado (como siempre, yo pido de nuez y tú pides de yogur), y de pronto un viento veraniego nos acaricia la cara, tú sueles cerrar los ojos y esbozar una ligera sonrisa de satisfacción, como si estuvieras experimentando un momento perfecto a mi lado. En ese instante, lo que sientes es verde, un verde muy vivo. Y yo puedo sentir ese verde en el fondo de mi alma como vegetación que nutre mi interior y que puebla con fantásticas plantas y flores la república de mi espíritu.

Tus sentimientos son suaves, como el terciopelo, y ya que hablamos del terciopelo, hablemos de esa mirada enigmática tuya que es negra como el terciopelo negro. Dicen los que saben que no hay nada más negro que el terciopelo negro, entonces no hay nada más oscuro y misterioso que esa mirada tuya. Mirada que cautiva, que en ocasiones me mata de la curiosidad por saber qué es lo que estás pensando, qué estás tramando, qué cosas se atraviesan por tu mente. Aun así, tu mirada puede ser negra, pero adivino que los sentimientos detrás de ella son blancos, porque no pueden ser de otra forma. Tu corazón es puro y no puede esconder negras intenciones. Sospecho que esa mirada oscura es sólo un velo para confundir a aquellos que te buscan sólo para herirte, pero detrás de ese velo sólo hay amor.

Y ya que hablamos del amor, hablemos del color de lo que sientes por mí. Cuando me dices que me amas, cuando me dices que me adoras, que quieres pasar el resto de tu vida conmigo, curiosamente veo una luz difícil de definir. Se trata de una mezcla de colores, de emociones, de pinturas, de luces que me ciegan los ojos, pero que sólo el alma puede interpretar. Ese es el verdadero color de tu corazón, un color imperceptible a los ojos. Ese color me dice que tus sentimientos hacia mí son verdaderos y auténticos. Y por eso te amo, mi corazón colorido.



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