Cuando lo único que deseamos es estar con la persona que amamos y que nos acepte, a veces llegamos a forzar las cosas demasiado, y eso no está bien.

Muchas veces no queremos darnos cuenta que esa persona sencillamente no quiere saber nada de nosotros, nos empecinamos en estar ahí y tratar a toda costa de ganarnos su amor aún cuando es una batalla perdida. ¿Por qué? ¿Por tontos? No, no es que seamos tontos, simplemente nos falta algo que los psicólogos contemporáneos llaman inteligencia emocional.

No te empeñes en gastar tantos pensamientos por esa persona que no piensa en ti de igual forma. Acepta que ese amor no era para ti, que su corazón tiene otro dueño. Sé que darse cuenta de ello puede ser una mierda, pero si lo miras desde una perspectiva diferente, una decepción puede ser una oportunidad para crecer y encontrar un segundo amor que sí te valore y te dé el lugar que te mereces.

Comienza por amarte a ti misma, por darte cuenta de lo bella que eres, de los hermosos sentimientos que tienes y de todo lo que puedes ofrecerle a aquel que esté dispuesto a encontrar la llave que abra tu corazón. No te entregues a cualquiera por desesperación ni por despecho. Primero cierra ese capítulo pendiente, supéralo, dile adiós a los residuos de un amor que nunca fue y date un tiempo para ti misma, para conocerte y valorarte. Entonces las cosas se irán dando por sí solas y tú misma sabrás cuándo es el momento de dar el siguiente paso.

No dejes que te acosen los malos recuerdos. Si vas a recordar, entonces recuerda la extraordinaria persona que eres, lo valiosa que eres, los buenos momentos que has pasado al lado de tu familia y tus amigos, y, sobre todo, recuerda lo bien que se siente ser tú misma, estar a solas contigo misma y tener contacto con tu propia intimidad.

De las cosas que tienen solución en esta vida, una de ellas es que no te quieran, así que no te desanimes ni te angusties, lo vas a superar porque eres fuerte y porque no hay mal que dure para toda la vida. Mira hacia atrás y fíjate cuántas adversidades has logrado vencer… eres la heroína de tu propia historia. Sal, disfruta la vida, deja que el tiempo sane tus heridas y ya verás como pronto mirarás hacia atrás y dirás: “¿en verdad por tan poco sufría?”

Autor intelectual: Anónimo



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