Cuando te conocí para mí fue como si mi mundo se iluminara, llegaste como si del mismísimo sol se tratara, deslumbrante me cautivaste en un instante y tuve la suerte de que te fijaras en mí, tuve que hacerme la difícil para que cobraras más interés, pero en realidad estaba que me moría por decirte que si quería salir contigo, que si quería ser tu novia, estaba deseosa de probar tus labios y de sentir el calor de tu pecho en un interminable abrazo.

Las cosas se dieron de la mejor manera, y aunque tuvimos nuestros pequeños problemas, siempre los supimos sobrellevar, no dudo ni por un instante que ambos éramos de lo más felices, juntos sentamos las bases para llevar nuestra relación al siguiente paso, pero tú por alguna razón siempre estuviese reacio a casarte, dijiste que no creías en los contratos, que tampoco la boda religiosa te interesaba, que si Dios existía el bien sabia el compromiso que en nuestros corazones había de estar el uno con el otro, y que nada podía ser más sagrado que el amor que ambos nos teníamos, que simplemente no necesitábamos nada de eso.

Debo aceptar que esa fue la primera gran desilusión que tuve a tu lado, pero lo que realmente quería era estar a tu lado y no me importaban las condiciones, así que emprendimos una vida de pareja, pero como si estuviéramos casados, rentamos juntos un departamento y lo amueblamos, todo era perfecto, al menos en ese momento lo era, pero algo paso, creo que la enorme confianza que habíamos forjado con el paso del tiempo se volvió en nuestra contra.

Comenzaste a distraerte más en otras cosas, comenzaste a salir más con los amigos del trabajo, y en realidad me descuidaste por completo, ya casi no había tiempo para compartir, y cuando quería hablarte de mí día ponías una cara de enfadado, como si te aburriera mi platica, cada vez eran menos las noches en las que nos encontrábamos desnudos y haciéndonos el amor, y solo en las noches de frio te acercabas a mí.

Creo que me convertí en una molestia, o que te acostumbraste a verme de una diferente manera, pero yo ya no me sentía amada en realidad, me sentía como si fuera solo un mueble más del departamento al que solo te acercabas “cuando te daba la gana”, porque cada vez que yo te procuraba hacías una cara de tener mala gana.

Alguien más llego a mi vida y la iluminó como tú en su momento lo hiciste, he decidió arriesgarme a vivir lo que el destino me tenga preparado con él, así que te aviso antes siquiera de haberle dado un solo beso, porque al menos por lo que a mí respecta tu siempre fuiste fiel y quiero pagarte de la misma manera, me voy porque me siento completamente descuidada por ti, y porque ha llegado alguien que de nuevo me ha hecho sentir especial e importante, cuídate mucho y espero que algún día encuentres a aquella que te inspire a ser como en un principio eras conmigo pero, que con ella seas así para siempre.

Autor: Sunky



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