Sabía que el amor nos vuelve algo locos, pero es que conmigo esa expresión se queda corta, cada vez que intento explicar a una tercera persona como es que somos compatibles me quedo sin argumentos, y es que no entiendo porque para la mitad del mundo somos tan incompatibles y para mí todo encaja en una situación tan perfecta que pareciera utópica, eres sin más, lo que siempre quise, cuando describía a la persona que buscaba, realmente eran pocos los aspectos físicos que me interesaban, y aun que careces de la mayoría de ellos, tienes todas las virtudes de personalidad que quería, incluso algunas de más.

Somos una pareja extraña, lo sé, escapamos de todos los estándares que describen una relación equilibrada, una relación deseada, y sin embargo nuestra diversidad nos hace únicos, hoy entiendo que hay cosas mucho más importantes que aquellos modelos que nos forjaron en la infancia las películas de las príncipes y princesas, y es que si te dijera que eres mi príncipe no podría evitar caer rendida a carcajadas, jajaja, no me lo tomes a mal, yo en poco me parezco a una de esas princesas también, y es que hasta en eso somos tan similares.

Puedes ser para la mayoría, un hombre de los más ordinario, incluso quizás para algunas no serías contemplado como posibilidad en el amor, pero para mí eres un sueño hecho realidad, no tienes esos bíceps en los que soñaba que me acostaría como almohadas, pero tu abrazo es tan cálido como el sol por las mañanas, no tienes una voz ronca que haga retumbar al sonar, pero tienes palabras hermosas, llenas de artilugios para captar mi atención, para hacer que me pierda en tu conversión, ya que hablas de lo que sea y lo vuelves interesante, apenas eres poco más alto que yo, pero cuando me abrazas por la espalda me siento protegida, amada y en compañía de un verdadero barón.

Y es que me doy cuenta ahora que cuando el amor de verdad existe, el peso, la edad, la distancia y la altura son meros números sin importancia, son un dato más, que se escribe en un papel y en un instante se olvida, pierden importancia esos detalles, que ante tu personalidad tan hermosa se convierten en banalidades, se convierten en cosas intrascendentes, se convierten en nada.

Me has enseñado una gran lección al conocerte y es que: no se necesita tener un cuerpo atlético o bien formado, una voz ronca, un carácter de macho alfa, para enamorar perdidamente a una mujer

 

Me has enseñado que incluso una mujer promedio como yo, que nunca fui popular, ni sobresaliente físicamente en nada en particular, se puede convertir en la dama más hermosa, en la única mujer sobre la tierra, en la persona más deseada, para el hombre correcto, para la mirada afinada, para el oído atento que sepa reconocer lo que le complementa, lo que le llena, cuando le aman.

Quizás para todos somos una hebra más de paja, pero para nosotros somos ese hilo de oro entre las demás hebras de paja, somos ordinariamente perfectos, porque la perfección no existe, pero juntos somos lo más cercano que he conocido a la perfección, te amo por ser diferente y por qué me amas también como lo más valioso del mundo, aunque solo soy una mujer normal.

Autor: Sunky

 



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