Esta vida se parece al amor, es completamente irracional, nunca va en el mismo sentido en el que nosotros, cuando nosotros queremos ella no, cuando no queremos entonces nos da, cuando buscamos no encontramos y cuando dejamos de buscar aparecen frente a nuestros ojos, como si siempre hubieran estado ahí, como si fuéramos nosotros los incapaces de ver la realidad, como si de manera inconsciente omitiéramos del mundo aquello que tanto anhelamos.

No sé si se trate del apego a las cosas, personas o ideales, no sé si sea tanto el afán de conseguir algo que nos bloqueamos en nuestras mentes, y nos cerramos a las posibilidades que no encajan de manera perfecta con aquello que estamos buscando, es como si uno pensara “mi auto perfecto es uno rojo” y de pronto todos los demás colores de autos desaparecieran de nuestra realidad, como si nos enajenáramos tanto con nuestra idea del rojo, que incluso dejamos de ver oportunidades latentes, buscamos desesperadamente por todos los rincones del planeta, para regresar cansados y derrotados, llegamos a la casa, abrimos la puerta y antes de cerrarla vemos por la ventana afuera de nuestra casa ese auto que tanto queríamos, casi perfecto en todos los sentidos, de color blanco y un letrero de “se vende”.

Algo parecido me paso contigo, tenía mi lista bien definida de lo que quería en la persona ideal para mí, la busque por todas partes, y no la encontré, me lastimaron tantas veces, que poco a poco fui perdiendo la fe, la esperanza de encontrar el amor verdadero, la posibilidad de que alguien encajara en mi lista de deseos, y cuando por fin me di por vencida apareciste frente a mí, debo ser sincera y aceptar que no te la puse nada fácil, de hecho no sé en qué momento pudiste entrar en mi corazón, solo te di la oportunidad para descalificarte rápidamente, solo quería demostrarte a ti y a mí, que no eras la persona que buscaba, te puse innumerables pruebas y todas las pasaste, con facilidad, con cierta soltura que me cautivo al final.

Me pase buscando a la persona correcta para compartir mi vida, para vivir este instante de conciencia que se transita una sola vez, que se pasa volando, y que muchas veces huele a soledad, me canse de besar sapos, me canse de que me rompieran el corazón, por un momento me di por vencida y entonces llegaste a mi vida.

 

Que ironías de la vida, porque llegaste en el preciso momento en que ya no te esperaba.

 

Autor: Sunky



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