Me tomo mucho tiempo y varias caídas darme cuenta que yo sé amar, que soy de las que se  enamora pero que no soy del tipo de chica de las que la gente se enamora.

A lo largo de mi vida me han enseñado que el amor debe ser mi prioridad número uno, que no podré caminar sola, que necesito a alguien que camine a mi lado, pegado a mi hombro.

Quizá por esas presiones sociales que a veces una se cree más de la cuenta, es por lo que he aceptado lo que hay y no lo que merezco, me he visto condicionada a aceptar esa relación que llegó como sincera, esa relación que debo alimentar y regar hasta que a ese alguien se le ocurra decir las palabras mágicas y me salve de este letargo amoroso.

He de confesar que no sé qué se siente que alguien se declare enamorado de mí, no es que yo no me haya enamorado nunca, al contrario, creo que me enamorado hasta la última fibra de mi ser, pero nunca nadie se ha enamorado de mí, nadie ha hecho algo tan romántico que me haga temblar, nadie ha estado al pie del cañón por mí por más que yo lo haya hecho por él. No es reclamo, solo que acabo de aprender que no soy la chica de la que alguien se enamora.

No soy de las que los chicos se enamoran, pues no soy esa mujer frágil a quien debas proteger, no soy esa chica de la que debas estar al pendiente 24 horas 7 días a la semana, por el contrario, soy una mujer fuerte, independiente, que se vale por sí misma, eso les asusta, por eso, de mí no se enamoran.

No soy esa tierna flor que debes cuidar, por el contrario tengo una coraza dura, al principio creerás que soy simplemente imposibilitada para amar, pues estoy endurecida, tengo cicatrices que me gustan, al mirarlas, recuerdo que dolor que me causaron y así no repito errores.

Soy algo complicada, no podrás simplemente tomar mi amor y envolverte en él, estar conmigo es complicado porque te enseñaré a ceder, y es posible que no te agrade. Soy de las que te motivará a perseguir tus sueños más que a los míos propios.

Puede ser que me convierta en esa mujer que te gusta ver al llegar a casa, al que sabes que se convertirá en tu pilar de vida, la que te alienta, la que te motiva, con la que te encariñas, pero no soy de la que te enamoras, soy la chica que aprendes a amar.

No soy de la que te enamoras, no soy la chica que camina detrás o enfrente de ti, soy la que siempre camina a lado tuyo, la que te alienta, te apoya, te impulsa. No soy de la que te enamoras, soy la que aprendes a amar y estoy conforme con eso, porque cuando me digas “te quiero” sé que será sincero, que me lo gané y sobre todo, cuando me digas “te quiero” sabré que me lo merezco.

Solo así, cuando me digas “Te quiero” sé que será un amor por el que vale la pena luchar, uno que es real.

Idea Original

Candela Duato

 



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