A veces, es tan difícil poner en palabras lo que dice el corazón. la mayoría de las veces diría. Contando así tantas veces como se cuentan las ovejas en las noches de insomnio podría enumerar la cantidad de veces que juré sacarte de mi cabeza, de mi corazón. La misma cantidad de veces que lo intente, coincide exactamente con el número de veces que fracase.

Nunca creí que mi corazón podía ser tan necio, de caer una vez más, en las ganas de compartirse con vos. Y sin embargo, me lo propuse una vez más, en contra de todos los pronósticos, olvidarte. Con el paso del tiempo las ganas de llorar se vuelven tenues, suaves y hasta a veces desaparece, no se si por cansancio o tal vez por resignación.

Esa vez, que juré una vez más poner mis ganas para olvidarme, y lo volví a intentar, de nuevo y siempre por última vez hasta que vuelve a pasar. Cuando creí que lo había logrado, que mi visa seguía su rumbo y me di cuenta que podía vivir sin su amor señor..

Esa vez, me toco ver sus brazos abrazando otra cintura, esa vez, sentí que se caía el mundo a pedazos, esa imagen creo que fue lo más doloroso señor.. pero tal vez, la imagen que más dolió fue la que más me separó, tal vez cuando el corazón duele tan profundo es cuando realmente encuentra el coraje de soltar.. y por fin, tantas veces que prometí que esa sería la última vez, creo que esta vez le acerté.

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Se puede vivir lejos de usted, inclusive descubrí lo maravilloso del mundo, cuando deje de querer recuperar su amor. Aunque suene egoísta, cuando me liberé…

Por: Carolina Gallastegui



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