Aún recuerdo cuando recién comenzábamos a salir, como nos desvelábamos hablando por teléfono, o chateando, también recuerdo que siempre buscabas un espacio para poder venir a verme, incluso cuando solo me acompañabas del trabajo a la casa, porque ambos teníamos la agenda algo llena, pero siempre había tiempo para los dos, no digo que quiero que me dediques tiempo, porque no se trata de mí, porque se supone que los dos gozamos al estar juntos, entonces creo que la definición correcta es decir tiempo para los dos, ya que se supone que nos amamos, los dos deberíamos disfrutar de la convivencia con el otro, ¿no es verdad?

En aquellos tiempos cuando comenzábamos a salir era todo más complicado, y aun así encontrábamos la manera de escaparnos un poco del mundo para llenar esa necesidad que teníamos en nuestro interior de abrazarnos, de darnos un beso, de sentir el calor del otro, así fue como me conquistaste, de hecho, fue eso precisamente lo que más me gustaba de ti, que a pesar de todo y contra todo, siempre podía tener un pedacito de ti.

Nuestra relación maduro y con ella nosotros, las cosas se hicieron más “sencillas”, ya no teníamos tantos deberes y el tiempo que podíamos dedicarnos era mucho mayor, pero poco tiempo fue el que disfrutamos de eso, porque mágicamente comenzaron a salirte compromisos, ya fuera del trabajo o familiares, cosas a las que por sentido común uno no se puede oponer, me di cuenta al instante de lo que estaba pasando, pero me conté una mentira que te hizo conservar el pedestal en el que te tenia, me convencí a mí misma que quizás necesitabas un poco de espacio, que querías pensar algunas cosas por ti mismo y trate de respetarlo y darte ese espacio que querías para ti.

Pero mientras más espacio te daba, cada vez necesitabas más, llego un momento en el que mi mentira se derrumbó, no había forma de hacerme creer a mí misma que las cosas estaban bien, entonces tuve que enfrentarme a la realidad, ya había pasado algún tiempo que me habías dejado de amar, porque ahora preferías hacer lo que fuera antes que estar conmigo, y tuve que actuar, creo que es importante estar enamorada, pero no sirve de nada si la otra persona no corresponde ese sentimiento, así que te di todo el espacio que realmente querías, te deje, para que no tuvieras que inventar más excusas tontas, que en verdad me dolía que pensaras que me las podía creer.

Me alejé de ti para salvar un poco de tu dignidad y por supuesto la mía también, sé que merezco alguien que me ame, alguien para quien yo sea su prioridad y es que es innegable que cuando hay amor siempre hay tiempo, y siempre es un placer la compañía del ser amado.

Autor: Sunky

 



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