Cuando entras en la fase de duelo entre perder a alguien y aceptarlo, tu ser comienza a estar en un estado anímico inconsciente. Una parte mecánica de ti sigue actuando, haciendo sus rutinas o adaptándose a otras nuevas. Pero la otra parte, la que hace latir el corazón, se siente desmembrada y llora.

La vida tiene sus colores, sus retos, sus aprendizajes, pero siempre existe tu propio duelo ante un fracaso emocional. Una parte de ti de algún modo muere y debe volverse a formar. Mueren historias, detalles, futuros que nunca llegarán y mientras tú, sigues con ello. Revivir como el ave fénix es el objetivo. Salir de las cenizas propias de una parte de ti que se quemó. Evolucionar, juntar los trocitos del corazón, mirar el mundo con una perspectiva distinta, sonreír por lo que has vivido y pensar en lo que nunca sabrás que llegará. Y en toda esa mezcla de sentimientos positivos de nuevo, el duelo.

De nuevo, el nudo. De nuevo la pena a saber que cuando te gires hacia atrás, esa mesa de desconexión llena de pinturas y pinceles ya no estará, todo te lo recuerda, y mientras una parte de ti se va haciendo más fuerte y se siente segura de sí misma, la otra intenta agarrarse a ese cuento que tenía y que acabó mucho antes de lo que se esperaba. Porque, puedes pensar muchas veces en la posibilidad de como seria si ya no estuviera, pero nunca lo sientes tan hondo hasta que te ocurre, ahora estas así, mirando hacia alrededor y pensando como haces tú día a día igual si el ya no está.

Te levantas y abres bien los ojos. Intentas hacer que tu mente piense en otras cosas, centrarte, olvidarte de las letras de esas canciones que traen mensajes subliminales directo al corazón, respirar, sentirte a ti misma y calmar esa sensación de ansiedad, sentirte feliz por haber conseguido demostrar tu amor hacia otra persona con toda tu alma.

Y es cierto el amor de alguna manera tiene cierta locura y eso es lo que lo vuelve tan maravilloso, tan adictivo, y también es por lo que su abstinencia nos desquicia y no deja ese enorme vacío. Porque hay muy pocas personas en este mundo que te dejen huella y esencia, muy pocas que realmente te desgarren por dentro cuando se van, es ahí cuando puedes estar segura de que amaste de verdad.

Autor: Melody GP

Editado por: Sunky



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