Con el tiempo, me he dado cuenta que la mayoría de las personas gastamos gran parte de nuestras energías en  tratar de encajar en los estándares de una sociedad, que pretende ser perfecta; yo misma  cometí ese error en el pasado, dicen que no debemos arrepentirnos de nada, pero es claro que hay cosas que hubiéramos preferido hacer de manera distinta, esta sin duda, es una de ellas.Debemos recordar que el tiempo siempre será la más valiosa de nuestras posesiones, ofrecerle tu tiempo a quien no lo valora, es el peor error que puedes cometer, un tiempo mal invertido que  tristemente jamás podrás recuperar.

Hoy las cosas para mí son distintas, me  encuentro en ese punto de mi vida en el que no me interesa suavizar la forma en la que veo  las cosas, he aprendido a lidiar con mis emociones y aceptarme tal cual soy, ya  no tengo empacho alguno en mostrar mi verdadera esencia, ni  me esfuerzo por agradar ni complacer a nadie

chica feliz

 He aprendido que no puedo ni debo invertir mi tiempo en tratar de  cumplir las expectativas que otros tienen sobre mí.

Estoy en esa etapa de lucidez, en la que finalmente  he descubierto lo que realmente  me impulsa, me apasiona,  he sido capaz de  definir mis objetivos en la vida, de trazar el rumbo que he de seguir para cumplir mis metas, pero sin duda, lo más gratificante es que realmente lo estoy haciendo, deje de planear, para comenzar a ejecutar, descubrí que así es como los sueños se vuelven realidad, que nada llega por sí solo, que es necesario trabajar por ellos.

Deje de desgastarme en cubrir las apariencias, matándome de hambre para reducir mi talla, escondiendo mi frustración en una marca de ropa,  mi vida dio un giro de 180 grados cuando  deje de preocuparme por el que dirán, de vestirme para que otros lo notaran, de sonreír para que otros me vieran.

Aprendí  que debo sonreír porque me gusta mi risa, pero sobre todo, porque me gusta mi felicidad.

La verdad es que no ha sido fácil, el proceso ha sido lento, duro, con descalabros, con desilusiones, no pudo ser de otra manera, fue justo así, como pude comprender que no necesito a nadie para sentirme plena, que aunque me gusta la compañía, disfruto también de mi soledad, eso en todos los sentidos ,abrió la perspectiva de mis capacidades,  me descubrí superior, no ante otros, pero si ante mí, y ese fue sin duda mi mayor logro,  fue como pude descubrir la maravillosa sensación de poder ser realmente yo.

Escrito por: Laura He.



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