Típica pregunta que siempre nos persigue.

Aunque sepas que no es lo que buscas para el resto de tu vida, aunque eses segura que no es lo que quieres para ti, aunque sabes que no da lo suficiente por ti como tu das por él, o que te das cuenta que nunca esta cuando lo necesitas, entonces, ¿por qué ese sentimiento de no poder dejarlo ir, por qué sentir que no puedes dejarlo, por qué aferrarte a él de esa manera?

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Sé que es ya momento de dejar ir, es momento de soltar esa sonrisa que me encanta, ya no debo pensar en ese caminar pausado y despreocupado, ya no tengo que imaginar tu mirada cada que cierro mis ojos.

Definitivamente te dejaré ir, dejaré de querer conmigo esas manías que me sacaban de quicio, dejaré de relacionar tu voz con la de cualquier extraño. Dejaré ir tu tranquilidad que me llena de paz, su seguridad que me invade cuando estoy contigo, dejaré ir, tus labios que me erizan la piel cuando pasan por los míos, y tus manos que les encantan a mi piel, dejaré tus abrazos que siempre me reconfortan, todo eso dejaré ir, solo tengo miedo que al dejarte ir gran parte de mi se vaya contigo y no pueda encontrarme más.

Son tantas las cosas que me das sin siquiera saber que es quizá que no puedo ni quiero dejarte ir, te veo y sonrío, me haces enojar y aun soy feliz contigo, ya respondí la pregunta de por qué me aferro tanto a ti.

hug

A veces es muy difícil aceptar que la persona, con la que compartimos tantas cosas, tantas historias, ya no es lo que fue, duele darnos cuenta que la magia se perdió, que aunque aún te de muchas cosas que te hace sonreír, sabes que la química terminó pero no puedes aceptar la realidad, y en lugar de dejar ir te aferras, tanto a lo bueno que sientes con esa persona como a lo malo, que sería del mundo si todo fuera rosa y de modos lindos, indiscutiblemente y por razones que se desconocen son más las veces que nos encariñamos de más con las que nos duele y da problemas, personas que de manera general no son buenas para nosotros, esas son las que nos impulsa a seguir buscando la manera de estar con ellos. Tal parece que nos da motivos para seguir.

Es quizá por eso que las personas tóxicas, las que nos hieren, son las que nos motivan y nos hacen aferrarnos más a ellas.



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