Para muchas personas la decisión de tener un hijo, u otro hijo depende más de factores externos como la cuestión de la edad, el intervalo que consideran ideal entre cada nacimiento, de las opiniones de otra gente de cuando es el mejor momento,  la busca de un bebe del sexo deseado, un medio para salvar relaciones maritales, retener a la pareja, entre otros, que no tienen relación con cuestiones reales a considerar a la hora  de decidir si conviene o no tener un hijo.

Más allá de los ejemplos que mencioné, hay factores más importantes y motivaciones correctas por lo que es importante crear consciencia de la enorme responsabilidad que encierra el hecho de tener un hijo, porque después de todo hay que valorar el gran regalo que nos da Dios al permitir traer un nuevo ser humano. Un hijo que Dios nos presta para enseñarle a elegir y perseguir valores, a enseñarle a usar su libertad, a desarrollar virtudes, a amar, a participar socialmente, en sí, ser un bien para esta sociedad que tanto lo necesita, que haga la diferencia.

Así que para hacerle un enorme servicio a la sociedad debes asumir la maternidad y paternidad responsable considerando lo siguiente a la hora de decidir tener uno u otro hijo.

Decisión de los padres

Los padres son los que deben ponderar cuidadosamente la decisión de tener o no un hijo, u otro si ya tienen alguno(s). Este diálogo debe ser solo de ellos dos y de nadie más, por lo tanto no dejen que comentarios o sugerencias de amistades, familia política y conocidos se interponga en este tema que solo corresponde a los padres porque se trata de decidir sobre la existencia de una persona humana, que será su hijo.

Deben considerar aspectos básicos como el presente estado de salud de ambos padres, la salud psíquica, la situación económica de la familia y la situación social en que se desenvuelven. Por ello, la mujer siempre debe considerar la opinión del papá, porque aun cuando las mujeres somos las capacitadas para la gestación de un embarazo, eso no nos da el derecho exclusivo de decidir solas sobre traer o no traer un nuevo ser al mundo, porque cada hijo nace con un sin fin de derechos, empezando por razón natural: sus padres. De hecho, la familia es una necesidad para todo ser humano, es tener a sus padres juntos, pero amándose y respetándose.

Aceptación incondicional

Hay que estar conscientes de que aún cuando los padres le transmiten la vida a los hijos, esta vida no les pertenece a los padres, es del hijo, como valor inviolable, y deben aceptarlo desde el primer momento de su vida, que inicia con la concepción, y como sea: niño o niña, sano o enfermo, planeado o no; ante todo, el hijo necesita y tiene derecho a ser incondicionalmente aceptado por sus padres, así como sentirse y saberse amado por ellos.

Así que cuando se planea tener un hijo, recuerda que es Dios quien lo permite porque desde antes de la fundación del mundo El ya tenía considerado que naciera por su propio propósito en la vida; tal vez coincida o no, el sexo del bebé con tu deseo de tener una niña o niño, pero recuerda no se trata de ti, si no de una vida propia. En mi caso, por ejemplo, mi madre tenía la impresión y el deseo que yo fuera niño, te imaginas que Dios cumpliera deseos, simplemente yo no hubiera nacido, no estarías leyendo esto que escribo. Así que respeta y acepta incondicionalmente lo que Dios te presta como madre o padre, solo asume bien tu responsabilidad y contribuye en la formación y educación de tu hijo para que cada vez sea mejor persona.

Necesidades primordiales

La paternidad humana no se reduce a lo puramente biológico o económico,  no solo son necesidades materiales para el crecimiento y desarrollo corporal, sino también necesidades afectivas e intelectuales.

La mayoría de los padres se quedan solo en la primera parte, creen que basta con dar a los hijos todos los bienes materiales que requieren: alimentación, ropa, casa, e incluso algunos bienes que no siendo estrictamente materiales implican un costo económico como la salud, la educación escolar, los estudios universitarios, la recreación, entre otros.

Pero, no hay que olvidar las necesidades afectivas, así como es primordial el alimento, también lo es que reciban de sus padres el amor, cariño, atención, apoyo, comprensión, protección, seguridad, ayuda a crecer, buen ejemplo y presencia.  Por eso, no es bueno utilizar a los hijos como medios de salvación de matrimonios, o de chantaje emocional para retener a alguien, porque no es la motivación correcta, al contrario, para planear un bebé, los padres tiene que trabajar en un ambiente de amor, comprensión y respeto para recibir al hijo en armonía y que crezca en un ambiente sano.

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.



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