Sinceridad, honestidad y amor verdadero son algunas de las cosas en las que muchas personas ya no creen. Todos se han acostumbrado tanto a sentirse traicionados y a ser engañados que crecen siendo cínicos respecto a las hermosas cosas que la vida tiene para ofrecer.

Yo solía pensar que la vida disfrutaba de quitarme la oportunidad de sentir amor verdadero o incluso las pequeñas cosas buenas mediante las cuales se puede sentir placer. Tal como cualquier persona cínica, descartaba la idea de encontrar una persona que fuera sincera conmigo e incluso la idea de encontrar el verdadero amor.

Luego me pregunté a mi misma, “si muchos otros lo pueden sentir, ¿es el amor el problema, o soy yo?” Así que decidí embarcarme en un viaje para contestarme esta pregunta, y esto fue lo que aprendí: 

Amarte a ti mismo es una cosa; el narcisismo es algo muy diferente

A veces nos cuesta creer que las relaciones pueden construirse basadas en el amor verdadero porque no tenemos un concepto claro de la idea de amarnos a nosotros mismos. Cuando no te amas a ti mismo, tiendes a reflejarlo en la manera en que tratas a otras personas.

Algunos utilizan a sus parejas para satisfacer sus  necesidades básicas o solo para evitar sentirse solos.El usar a las personas para llenar el propio vacío, es una forma poco sana de amarse a sí mismo, un tipo de narcisismo que puede dañar no solo a la otra persona, sino que también a ti mismo.

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Solo porque estemos heridos por dentro no significa que tengamos el derecho de herir a otros. Si no podemos encontrar lugares correctos para ellos en nuestras vidas, no hay necesidad de provocarles dolor y romperles el corazón.

Está bien ser vulnerable

El dolor cambia a las personas y cuando te han hecho sufrir y te han roto el corazón tantas veces, comienzas a construir una muralla a tu alrededor que te mantiene alejado del sufrimiento. “No necesito a nadie”, es una frase común que decimos cuando tratamos de poner nuestra mejor cara de valientes para convencer al mundo de que estamos bien. Tenemos miedo a parecer débiles y por eso no pedimos ayuda. Pero pedir ayuda cuando la necesitamos o admitir que necesitamos a otras personas no significa ser débil, sino más bien es un signo de honestidad y coraje. Ponerse en guardia no significa ser fuerte. Ganas fortaleza a medida que dejas a las personas entrar en tu vida.

El arte de aceptar que no podemos cambiar y dejar que las cosas encajen en su lugar

Las cosas no siempre salen como esperamos, pero a veces intentamos tanto controlarlas, que podemos llegar a mentir, engañar y hacer trampa para que así salgan a nuestro favor. Tener el control tiene sus ventajas, y más a menudo que no, va de la mano con el engaño. Mentir nos puede consolar y, a veces, cuando ya te cuelgas de eso, una simple mentira se puede transformar en algo mucho más complicado.

Tratar de controlar las cosas, especialmente con la ayuda del engaño, es una manera de combatir la realidad. Pero la verdad es que no se puede combatir. Es como la arena movediza: mientras más intentas salir, más te hundes. Aceptar las cosas y circunstancias sobre las cuales no tenemos el control es un arte. Es muy difícil dejar las cosas ir o dejar que sean como son, pero solo al entender cómo eso funciona podemos sentirnos libres de la carga de cosas de nuestro pasado que nos impiden seguir hacia adelante para alcanzar mejores cosas que nos esperan en la vida.

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No todos van apreciar la energía que entregas y eso está bien

No cabe duda de que nuestra mayor necesidad es la de sentirnos valorados. No obstante, sin importar cuán dulces y adorables seamos, siempre habrá personas que nos encontrarán insoportables.

Puedes ser el mejor amante que alguien pueda tener, pero aún así, terminan contigo. No tiene sentido ¿verdad? El punto es que no podemos controlar qué y cómo algunas personas se sienten con respecto a nosotros. Hay veces que simplemente no pueden ver lo bueno en ti porque han estado muy preocupados del drama y las cosas negativas de la vida. Le puedes entregar todo a alguien, sin recibir si quiera un “gracias” de vuelta porque lo que tienes para ofrecer no es lo que ellos quieren.

Haz las paces con ello y nunca te arrepientas de las cosas buenas que has hecho por las personas, porque llegará un momento en el que sí te agradecerán por tu compasión. Cuando llegue ese momento, podrás mirar hacia atrás con orgullo y decir “me alegro de haber hecho eso”.

Ten fe en las personas

Tantos sueños han sido destrozados por la falta de fe, y de seguro, todos nosotros hemos sido víctimas de la duda. A menudo pasamos un mal rato creyendo que todos tenemos la capacidad de marcar la diferencia. La desconfianza es el veneno que arruinará nuestras posibilidades de crear días mejores.

De lo que no nos damos cuenta es que hay mucho poder en decir las palabras “YO CREO EN TI”. Cuando comienzas a hacer sentir a las personas que tienes fe en ellas, ellos te dan lo mejor de sí, e incluso más de lo que uno espera. A partir del momento en que las personas sienten que alguien cree en ellos, se convierten en las mejores versiones de ellos mismos e incluso alcanzan su máximo potencial. Es un simple acto de bondad, pero puede significar más de lo que te imaginas.

Eres lo que atraes, así que dentro de lo más que puedas, sé real

Dicen que las cosas y las personas que atraemos no son más que el reflejo de lo que sentimos por dentro. Si somos infelices y deshonestos, por lo general atraemos lo que no queremos, como drama, discusiones y caos total. Todo empieza dentro de nosotros. Sea lo que sea que pase con las fuerzas exteriores, no son más que derivados de nuestra confusión interna.

Es un concepto que es muy difícil de entender, pero si hacemos las paces con ese proceso y comenzamos a ser honestos con nosotros mismos, la vida nos dará lo que queremos. Si somos reales y queremos cosas como esas, las conseguiremos.

Nunca corras el riesgo si sabes que no es lo que quieres. Sé paciente

Es básicamente lo mismo que decir “nunca te conformes con menos”. Nunca te involucres en algo solo porque está disponible, es aceptable o porque tal vez puedes lidiar con ello.

No puedes invertir tu tiempo en un trabajo o una relación si no estás seguro de que va a funcionar a largo plazo. Es cierto, correr riesgos es una de las cosas más valientes que puedes hacer en la vida, pero esperar también lo es. Siempre hay algo para nosotros allá afuera, algo que de verdad está destinado para nosotros.

Esperar es terrible, pero cuando llega el momento adecuado, puede que encuentres un trabajo que no te haga sentir como si te sacaran a la fuerza de la cama solo para ir a trabajar. En lugar de eso, despertarás con entusiasmo al saber que vas en camino a hacer algo que amas.

Cuando te conformes con una persona para amarla, se manifestará y será quien pase por alto todas tus imperfecciones. Puedes haber hecho muchas cosas malas en el pasado, pero no te juzgará por ellas.

Si bien ya nadie cree en ti, él será la persona que lo haga. Mágicamente hará que bajes la guardia y te hará ver la belleza que ve en tu alma. Cuando las personas te den la espalda, él estará ahí para apreciarte e inspirarte para hacer y conseguir lo que sea.

El creerá en ti, y te motivará a perseguir tus sueños, el será quien le dará significado a las palabras “me haces ser una mejor persona”. 

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Por Nicole Lavanchy.



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