Ha decir verdad, llevo bastante tiempo sola, pues soy  de las que juró no volver a prestarse al juego bobo del amor, pues las veces que lo jugué, siempre perdí, siempre era yo la que terminaba llorando, era yo la que terminaba en pedazos, era yo la que siempre se enamoraba, y tal parece que en el amor… “El que se enamora pierde”.

thinking

Quizá fue porque nunca vi las reglas, pero el punto es, que ya casi olvido que es hacer locuras y cursilerías por amor, eso de recordar fechas, de sorprender con un postre, el despertar con un beso. Tal parece me estoy acostumbrando bastante a mí, y no me desagrada pero, nada es para siempre, trastabillé, flaqueé, tal parece que barrida en “safe” me enamoré otra vez. De repente, mi corazón lleva a mi razón, directito a  perder la cordura y volver a hacer una locura que me devolvió el aliento y las ganas de ser cursi otra vez.

Te contaré la historia por partes, a él, yo lo conozco desde hace mucho tiempo, no quiero exagerar pero podría decirse que lo conozco de toda la vida, crecimos juntos, nos consolamos en cada desilusión, en fin, de esos amigos que sabes durarán para siempre, eso sin exagerar.

friends

Un día, toco a mi puerta y me dijo que no quería hacer despedida larga pero que tenía que irse a otra ciudad a trabajar, eso fue justo después de que me rompieron de nuevo, y él se encargó de juntar cada pedacito de mi corazón y como siempre, con helado, chocolate, siempre rematar con unas cervezas frías, logró levantarme de mi gran desilusión amorosa, entonces, él se fue, yo sabía que si me volvía a romper ya no estaría tan cerca como para abrazarme y consolarme, entonces fue cuando ya no quise jugar a amar.

Él se fue, pero obviamente la amistad siguió, hablábamos muy seguido, aún nos contábamos todo, y seguíamos teniendo nuestro sábado de cada mes para nosotros, nos sentábamos frente al skypee con botana, quizá cerveza y era ahí cuando nos poníamos al tanto de todo.

Un sábado cambié la historia, teníamos ya nuestro acuerdo de vernos por skypee como cada último sábado de mes, pero esa vez no aparecí en línea, aparecí en su casa…

Al ver su cara, descubrí algo nuevo, a pesar de que lo conozco de muchos años, no conocía esa mirada, y dentro de mí, todo se comenzó a revolver, sentía el estomago hecho un maremoto, mi corazón se quería salir, mi estúpida sonrisa era permanente, mis manos temblaban y sudaban, estaba nerviosa como adolescente en su primera cita. Y él, solo me miraba con esos nuevos ojos, le brillaban como plato recién lavado. No me dijo nada, tomo mi cara con sus grandes manos y me besó, jamás en todos esos años de amistad me había hecho algo así… y de verdad, desearía que lo hubiera hecho antes…

Ahí fue cuando  mi corazón y todos mis sentidos me dieron la razón, hice lo correcto, esa locura de ir a buscarlo, fueron el detonante de una cadena de interminables aventuras a su lado.

lovereal

Tenemos miedo, sí, pues sabemos que nada dura para siempre, pero nos estamos dando a la tarea de hacernos felices cada día, no estamos juntos como casi cualquier pareja, pues varios kilómetros nos separan, pero sabemos que estamos haciendo las cosas bien, cada día es un viaje nuevo, una aventura diferente, y cuando nos vemos, nuestra entrega es tan sincera como jamás lo fue con nadie más.

Esa locura, me llevó a tener las más mágicas aventuras a su lado, con mi sonrisa estúpida puedo decir que de nuevo… ¡Estoy enamorada!

 



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