¿Cómo es posible que la persona que me rompió en mil pedazos una y otra vez, fuera la misma que tuviera el poder de juntar esos pedazos y me hiciera volver a creer, volver a confiar en él? Como si se tratara de un rompe cabeza que cuando te aburres lo desarmas y lo vuelves a armar.

Para mi comenzaba siendo una linda historia de amor, después de haber vivido otras experiencias no tan buenas, ya me había cerrado, ni siquiera lo buscaba donde lo encontré.

Y de esa forma llegó él, para llenar todos los espacios vacíos, pintó de rosa todos los grises que había en mí.

¿Por qué no creerle? Si parecía indefenso, sincero, su frase de “dame una oportunidad” todavía retumba en mi cabeza.

Me hizo creer que era allí donde tenía que quedarme, me transmitió lo que yo necesitaba, simplemente me enamoré de esa bella persona que me vendió, de sus sentimientos tan puros, reales y sinceros.

Comenzaron las primeras peleas, empecé a conocer lo que de verdad había tras de él. Me di cuenta del tire y afloje que teníamos, comenzamos a enfermarnos.

Esa enfermedad llevó a que la cuerda se cortara, a que mi alma rota ya no pudiera perdonar una más. ¿Cómo te iba a volver a perdonar? Si antes lo hice mil veces y mil una me fallaste. Cada una de esas fallas me volvía a partir, me dolía tanto que prometía no volver a caer pero sabías de que forma hacerme volver y no te culpo solo a vos porque yo también dejaba que eso pasara, tuve que haber puesto un freno en la primer, pero como saber que caeríamos en ese juego enfermizo..

Me había aferrado a vos y aunque en el fondo sabía que nuestra historia tenía una fecha de vencimiento no dejaba de ilusionarme en cada reconciliación, pensaba que las cosas iban a cambiar.

Tuvimos todo a nuestro favor, luché siempre por mantener esta relación en pie pero cuando remas contra la corriente termina por arrastrarte.

No logré entender que buscabas, ¿para que enamorarme si después me ibas a hacer pedazos? Tal vez si te enamoraste, yo en algún momento lo sentí así, pero de lo que estoy segura es de que se te acabó el amor y cuando ya no me querías jugabas conmigo aprovechándote de mis sentimientos.

Ojalá algún día entiendas de lo que te hablaba cuando te decía todas estas cosas. Te deseo que tu alma tan oscura encuentre la luz que te enseñe a no jugar con los sentimientos de las personas porque la vida es una rueda y todo vuelve.

Me dejaste nuevamente con el alma rota, ésta vez ya no vas a ser quien junte mis pedazos, ahora me toca armarme sola, levantar la cabeza y dejar esto atrás. Me va a costar volver a creer en un hombre que me diga “dame una oportunidad”

 

Por: Fio



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