No creo que sientas pena por el error que has tenido, no creo que te remuerda la consciencia pues para empezar dudo de su existencia. No vengas a decirme que buscas el perdón, que te has sentido mal y que no me puedes olvidar, sencillamente tú nunca me has querido, pues el amor no llega de repente al ser puesto a prueba, el amor nace y se siente, no hay dudas porque se queda y te hace sentir que estas vivo, puedes entonces sentir por in el latido de tu pecho, no me insultes diciendo que tenías que pasar por ese proceso, que has buscado tiempo para por fin darte cuenta que querías estar conmigo.

Lamento que yo no funcione de esa forma pues para mí es sí o sí no hay dudas, no hay temores, no hay recelos y mucho menos rencores. Si mi vida ha sido más variada o menos rutinaria que la tuya, no tienes porque echármelo en cara, que pena que no hayas conocido a mil personas y aunque de nada sirva eso aún así has querido restregármelo, esta de más decir que es muy injusto pues cada quién vive como mejor le parece, mi vida no ha sido sencilla y sé que tampoco la tuya entonces no puedes ponerla como un pretexto.  

Lo has hecho y te vi, no me digas que no has sido tú o que probablemente te confundí, sabías lo que hacías, sabías a lo que te arriesgabas, sabías que era una estupidez y me atrevo a citar ¿Qué mejor manera de hacerlo que sabiendo? Si te queda un poco de dignidad aprovéchala para irte sin voltear, para cerrar la boca e intentar redimirte ante lo que hiciste. 

Más te vale que no te arrepientas de lo que has hecho pues entonces ahora sí de nada habrá servido tu tiempo perdido tratando de engañarme. No permitas que te lloren los ojos pues así no parecerás el hombre macho que has querido aparentar buscando complacer a dos mujeres tan diferentes, a ella puedes darle la piel pero no vengas a ofrecerme los restos que ya le fueron útiles. Quédate donde mejor e sientas pero olvídate de mí, pues se te acabaron las oportunidades.

 



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