Fuiste encantador al concerté, me mostraste un mundo del que solo había escuchado, algo que creía completamente irreal, me deslumbraste con tu actitud galante, con tus palabras bien cuidadas, con tu dominio del lenguaje pudiste hipnotizarme, rompiste las cadenas que me ataban al mundo frío ajeno al amor, y no tuve más opción que ceder ante tu magnética personalidad.

Me reconfortaste en tu regazo, me hiciste sentir protegida, querida, apreciada, me ayudaste a encontrar vestigios de la niña que aun dormía en mi interior, volví a experimentar la sencillez y la inocencia de la vida y mi mundo dejo su vertiginoso y cambiante movimiento, para caer en la armonía del mundo que me presentabas.

Me hiciste confiar en cada una de las cosas que me decías, para mí, tus palabras eran como un dogma de fe, más feliz y enamorada que nunca en un instante me toco entender que no eras solo mío, lo peor de todo es que en medio de ese aturdimiento que causan las emociones cuando se vuelcan una sobre la otra me di cuenta de que no era yo a quien engañabas de la peor manera, ya que yo era la otra.

No tienes idea de la cantidad de veces y de formas diferentes en las que dentro de mi mente te defendía a capa y espada, simple y llanamente no podía aceptar esta realidad tan horrible, esta mentira, este dolor, trate de inventarme mil y una escusas para no culparte, para poder perdonarte, para poder seguir entre tus brazos, recibiendo la miel de tus labios, siendo el arpa sobre la que tocabas melodías maravillosas y hermosas, cuando el sol se posaba, cuando la luna brillaba, cuando el sonido de los grillos era nuestra serenata.

Pero la razón en algún momento se apodero de mí, me di cuenta que no podía engañarme para conservarte, por que hacerlo sería lo mismo que perderme a mí en el camino, tampoco podía controlar esta ira que me estrangulaba las entrañas, que cada vez más en mí crecía como hiedra envenenando mi corazón, no podía contener las preguntas obligadas: ¿Por qué me hiciste esto?, ¿Por qué jugaste conmigo?, ¿Qué daño te hice yo, para que tú me destrozaras la vida?

El nudo en mi garganta por fin se desato, y como una tempestad arrojé sobre ti todo aquello que llevaba dentro, todas esas interrogantes, todos esos reproches, todo ese llanto, toda esa decepción, intentaste seguir engañándome, poniendo de pretexto que tu relación iba mal, y que estabas a punto de dejar a tu familia para venir conmigo, entonces un horrible escalofrío recorrió mi cuerpo, me imaginé yo estando en el lugar de tu mujer, me di cuenta que eso mismo podías hacerme en un futuro y me aterré.

No hubiera tenido problema si fueras alguien divorciado y sin compromisos, pero me queda claro que tu intención era jugar con ambas, y a pesar de lo lindo que fueron esos momentos a tu lado, tengo el orgullo de saberme digna de un hombre completo, que solo sea para mí, porque mi amor es tan sincero que nunca lo mereciste y espero que el destino algún día te haga entender el daño que nos hiciste a tu mujer y a mí.

 

Autor: Sunky

 



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