Un final nunca es fácil, lo sé. Sobre todo cuando una de las partes continúa tan enganchada y sintiendo tanto amor. Aun así ¨me armé de valor¨ y contuve las lágrimas cuando te vi atravesar esa puerta que me anunciaba que jamás volverías. Y desde entonces… ese arcoíris que pintaste para mí al conquistarme y enamorarme, se tornó completamente gris.

Es fácil aconsejar ¨supéralo, ya vendrá alguien más¨ pero ¿cómo hacer cuando no deseas a nadie más que no sea a esa persona? ¿Cómo renunciar a aquello en lo que piensas todos los días? qué ironía que justamente con quien deseas compartir tu felicidad, terminé haciéndote sentir una enorme tristeza.

¿Cómo has estado sin mí? ¿Cómo son tus días ahora? ¿Acaso no hay lo mínimo que eches de menos de mí? Y es que para ser sincera no hay un solo día en que no te extrañe, es como si mi calendario y mi reloj se hubiesen detenido justo en ese instante en que besaste mi frente y sólo pronunciaste un ¨lo siento¨.

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Ahora todo es distinto; mi sonrisa ya no parece ser la misma pero continúa en mi rostro porque es más fácil fingir que hurgar en la herida dando explicaciones. Ahora mi ánimo suele con frecuencia estar decaído y yo suelo estar tan apagada que prefiero hundirme en las cuatro paredes de mi habitación pero incluso en ella, todo me habla de ti.

No dejo de pensar en qué hice mal, en qué me equivoqué o en qué te fallé. No dejó de preguntarme cómo es que de la noche a la mañana te olvidaste de todo lo que decías sentir por mí y simplemente decidiste partir sin llevarme. No soy ni la sombra de la que era a tu lado, antes todo me parecía tan bonito, tan simple, tan mágico y hoy… hasta mis ojos han perdido el brillo que les diste y por más que finja, a mí misma no me puedo engañar: ¡me dueles y no sabes cuánto!

Quiero comprender el dolor pero me parece imposible, hoy sólo vivo por vivir y aunque sé que estar así no me hace ningún bien, no encuentro el camino que se supone debo seguir. Si lo sé, debo continuar, salir adelante e ir en busca de mi felicidad, porque estoy consciente de que en el mundo real todo sigue igual incluso con tu partida pero, ¿qué hago con todos tus recuerdos? Incluso tu aroma aún permanece en mi piel, sigo imaginando que estoy recostada en tu pecho llenándote de besos, sigo anhelando los días de ayer, mismos que sé, ya no volverán jamás.

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Sé que nadie muere de dolor pero a decir verdad me siento como un cadáver que vaga por ahí sin rumbo fijo. La soledad se ha vuelto mi mejor amiga y mi peor consejera. Todo y cada mínimo detalle me hablan de ti. Me aferro a no olvidarte aunque no me haces ningún bien y es que ahora soy quien nunca imaginé; una persona gris, fría, incapaz de demostrar alguna emoción aunque a escondidas de todos continúo llorándote desconsoladamente en mi habitación.

Hoy me rehusó a aceptar la realidad, ¿por qué justo en medio del camino has decidido renunciar? ¿Por qué justo cuando más enamorada me encuentro de ti, decides que no soy lo suficientemente buena para ti? Ni siquiera mis lágrimas han logrado convencerte de un intento más y es tan injusto… saber que te di todo a manos llenas y ahora te da completamente igual.

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Ni siquiera puedo imaginar mirarte de la mano con alguien más, aunque sé que eso tarde o temprano pasará, alguien más ocupará mi lugar y no habrá suplicas ni llanto que logren cambiarlo. Besarás otros labios y le harás el amor a otro cuerpo, eso es inevitable… supongo, y aunque te deseo la mejor de las felicidades, también deseo que en el fondo de tu ser recuerdes siempre a esta mujer que te amó con cada poro de su piel.

Ojalá por mí se te escape un suspiro pero también ojalá que en ese entonces de mi para ti ya no haya ni un solo latido y que tiempo me ayude a olvidar, esto a lo que tu decidiste renunciar.

Autor: Stepha Salcas

Derechos de Autor.



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