Me queda claro que ya no quiero  mirarte  a los ojos, ni mucho menos hablar cara a cara, es por eso que he preferido escribirte unas cuantas líneas. No te confundas, estoy respondiendo a tus mensajes, pero por favor no esperes nada.  Solo deseo poder  liberar mi alma, tómalo si quieres como una mensaje de despedida, palabras para cerrar ciclos, una carta que me ayudará  a ponerle punto final al dolor que aún me causas.

Me ha costado tanto acostumbrarme a tu ausencia, a resignarme a  que hoy solo somos  dos extraños  con recuerdos en común, recuerdos que terminarán por borrarse, por olvidarse, y  que sin embargo calan.

Recuerdo aun nuestros primeros días juntos, el nerviosismo, nuestro primer beso, todas esas palabras, los sueños, las esperanzas que guardaba.

Pasamos tantos tiempos juntos, que me  costó trabajo  aceptar que   así de  pronto ya no éramos nada, me quedó el recuerdo, las caricias, las miradas, pero también tu espacio vacío, una vieja fotografía  y alguna canción con la que sin querer te recordaba.

Chica triste

Tan bien recuerdo la despedida, tan diferente al primer día, ya sin sonrisas, ni caricias, tus palabras las tengo  aun grabadas. “Muchas gracias por el tiempo”.  Me dijiste.  “Buena suerte y hasta luego”, como si fuera así de simple olvidar y recomenzar.

Al paso de los meses, deje   de esperar a que regresaras, me resigne a la idea de seguir sin ti, pude ocupar mi mente en otras cosas para no pensarte, para no extrañarte, para no llamarte.

Sé que contigo nada fue coincidencia, a tu lado subí al cielo y caí de nuevo. Lloré mucho, no sé si por ti o por lo nuestro, por mis ilusiones destruidas, por no poder ser lo que esperabas, lo que querías, lo que necesitabas. Lo cierto es que siempre lo supe, pero por amarte lo negaba, el problema nunca fui yo, no era yo la que fallaba. Fuiste tú el que escapo de la magia,  el que se aburría, siempre hiriente, siempre inconsciente, siempre como si nada.

No, definitivamente ya no quiero mirarte a los ojos nuevamente, me basta esta carta para limpiar tu ausencia, para cerrar heridas, para volver a dormir con calma. Lo entiendo ahora, no era yo la que estaba equivocada. Me fije en ti, sin poner atención en que había tantas cosas que de ti no me gustaban.

 

Repetiré tus palabras… Buena suerte y hasta luego.

Escrito por : Laura He.



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