Amar a una mujer es tan fácil como perderla. Empieza por enamorarla con frases bonitas y trilladas, de esas que nadie las cree pero que seducen el oído.

Preocúpate por ella, hazle creer que forma una parte importante en tu vida. Regálale flores cuando llegues tarde a una cita, cuéntale lo especial que es. Conviértete en su héroe en los momentos difíciles. Vuélvete indispensable en su vida. Hazle creer que nunca vas a dejarla ir. Prométele un futuro juntos y ahora sí, comienza a mentir.

Cuando la hagas sonreír con tan sólo una mirada y tu presencia ilumine sus días, felicidades, la has conquistado, la parte difícil ya pasó, perderla será lo más sencillo que harás.

Empieza por resaltar sus defectos una y otra vez, como si ella no se diera cuenta de éstos diario, añade un poco de sal a la herida, cuéntale lo diferente que era tu ex novia, compárala con todas las mujeres que conoces.

Deja que sea ella la que intente salvar la relación una y otra vez, mientras tú juegas a oírla, pero nunca escucharla de verdad. Porta tu orgullo en cada discusión, para que nunca pierdas y ella termine pidiendo perdón por algo que no hizo, cánsala con tus excusas y pretextos que intenten justificar tu mala actitud.

perder

Construye un muro de desconfianza entre los dos y deja que el silencio y la indiferencia hagan su trabajo.

Traiciónala cuando se te venga en gana y rompe todas tus promesas, pues para eso las hiciste.

Abandónala cuando más te necesite. Demuéstrale lo equivocada que estuvo todo este tiempo, rómpela, una y otra vez.

Abúrrela con tu cariño intermitente. Permite que ella sola se dé cuenta que ya no la amas, y que quizá nunca lo hiciste, vuélvete un experto en pedir perdón hasta que la canses. Cuando su miedo a perderte se vuelva realidad, cierra con broche de oro, con una de esas frases trilladas: “te mereces alguien mejor que yo”, “no eres tú, soy yo”, “no estoy preparado para una relación”.

A pesar de toda la crueldad con que la trates, aún no la has perdido.

Te seguirá queriendo, pues tontamente soñó con el futuro que le prometiste, abandonando el que tenía planeado antes de conocerte.

Te seguirá queriendo porque aún no descubre cómo disfrazar su amor de orgullo y venganza. No sabe cómo ser algo que tú extrañes un día.

No la has perdido, pues, aunque tú hayas seguido adelante, ella aún sigue buscando esa gran mujer que tú quisiste deshacer un día. Aun preguntándose por qué nunca fue suficiente para ti, ella decide que jamás lo será y lo más importante, que ya jamás lo querrá ser.

Ella, la que sí aprendió a amar, te deja al fin, decide guardar en el armario todas sus memorias, pues bien sabe que de esas no se puede deshacer, decide levantar toda la confianza y la esperanza que tú un día tiraste a la basura.

Después de un tiempo, cuando ella aprendió a vivir sin ti, búscala una vez más. Intenta rescatar esos días y prométele que has cambiado.

Regresa, anda, regresa. Pero sólo para darte cuenta que esta vez la perdiste, ahora sí perdiste a la persona que un día hubiese dado todo por ti. Felicidades ¿ves qué fácil fue perderla?

 

Por: Jennifer Sánchez Álvarez



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