La espiritualidad bien entendida está absolutamente vinculada con el cuerpo y, por tanto, con la alimentación. La meditación nos sirve para establecer una conexión clara con el cuerpo y así ser conscientes de lo que realmente necesita, lo que le perjudica, lo que sucede en su interior.

Nuestra conexión con el cuerpo nos permite estar atentos y así poder reaccionar antes de que el daño sea mayor, practicando una alimentación y cuidados preventivos.

Hay una serie dealimentos que son fuente de minerales, de vitaminas y de energía en mayor medida que otros y que debemos tener en cuenta si queremos cuidarnos y mantener o recuperar la salud.

Un estilo de vida sano deviene de la unión de mente, cuerpo y espíritu sanos. Laespiritualidad está en todo lo que nos rodea, por mucho que algunos lo nieguen. Forma parte de nuestro mundo desde el principio de los tiempos y está en nosotros y por supuesto en la comida que tomamos.

Es importante ser conscientes de cómo nos alimentamos, estudiar los ingredientes de las cosas que compramos en el supermercado, informarse acerca de cómo se procesan esos alimentos. Es interesante, útil y necesario que sepamos qué le estamos dando a nuestro cuerpo y observar cómo reacciona.

La práctica de una alimentación “viva”, consciente, con productos que realmente benefician al organismo, que le aportan los nutrientes, los minerales y todo lo necesario para que realice sus funciones bioquímicas correctamente, genera también más lucidez en la mente, mayor paz y un estado más propicio para el crecimiento personal y espiritual.

Por el contrario, la alimentación “muerta”, a base de cereales transgénicos, frutas y verduras contaminadas por pesticidas y (en el caso de comer carne) animales que han sido alimentados con piensos artificiales y medicamentos, genera en nuestro cuerpo malestar, confusión en nuestra mente, fatiga y desasosiego en el cuerpo, cuando no se traduce en enfermedad.

La meditación es una herramienta poderosa que procura un bienestar extrapolable a todos los niveles de nuestra salud y patente en nuestra vida cotidiana. Pero si además de la práctica, cuidamos de nuestro cuerpo, empezando por la alimentación, notaremos que los beneficios son aún mayores.

En la medida en que nuestro cuerpo, nuestra alma y nuestro espíritu están alineados y conectados, nos daremos cuenta de que sólo con prestar atención y escuchar sabremos qué hacer, qué comer, qué camino tomar en cada momento.



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