La vida, aunque es bella no siempre es color rosa y como ya es más que trillado decirlo pero es verdad, da miles de vueltas, a veces pareciera que las da al revés, y la mala racha se apodera de nosotros, y sentimos que todos los días nos levantamos con del lado incorrecto de la cama, de esas veces que como dicen, solo falta que un perrito se acerque y nos haga pipi. La vida no es perfecta, y solemos tener cosas que nos agobian, en el trabajo, o que nos quedamos sin él, la separación de nuestros padres, la partida lejos de nuestra mejor amiga, la muerte de un ser querido, o a veces todas juntas, es cuando sentimos poco a poco que nuestro mundo se va desencajando, las piezas se van doblando y rompiendo para que ya un vuelvan a encajar nunca, de esas veces que aún no te recuperas de una cuando ya caíste en otra peor.

relax

Dicen que las grandes prueba son para las grandes personas, pero seamos francos, solos no podríamos, así que en todos los casos, (me atrevo a generalizar), siempre tenemos a alguien que juega en nuestro equipo, alguien que siempre está para nosotros, nos apoya, y aunque no tenga mucho que hacer para mejorar la situación, si cálido abrazo es todo lo que necesitas para esperar con dignidad la que sigue. Generalmente es la pareja en la que depositamos esa confianza y en la que sin miedo nos dejamos caer para que son su amor y comprensión nos levante, con su abrazo, un rico beso en los labios y un “no te preocupes todo estará bien”, pero ¿cuándo él también se va, justo cuando tu mundo está de cabeza, que pasa cuando él también se va?

Inmediatamente tratas de buscar una respuesta, lo buscas, le llamas para saber qué es lo que ha pasado, pero no contesta tus llamadas y mucho menos te da la cara para hablar, días después, vuelve solo para decirte que ya no lo busques más, que todo terminó, y que lo perdones por irse cuando más lo necesitas.

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Sigues sin entender, que fue lo que lo llevó a comportarse de esa manera, en tu cabeza sigue retumbando esa imagen, ese domingo familiar en donde la pasamos de maravilla, ese día que nos despedimos con un largo abrazo y un tierno beso como siempre, pero sin saber que sería la última vez que estaría con él, pero las cosas son así y nada las va a cambiar, él, tu persona especial, tu media mitad, tu confidente y al que crías tu compañero de vida ya no está, y definitivamente no regresará.

Ahora tengo un mal momento más para acumular con los demás, sé que me levantaré, ya lo he hecho antes, sé que llegará el momento en que me ría de mi mala racha, también me ha pasado ya, pero esta “racha” es de las más fuertes y dolorosas.

Ya quiero levantar la frente y decir, “dale mundo, que más tienes para mí”, no guardo rencor por su partida cuando más lo necesitaba, pues el dolor sería para mí, de lo que si estoy segura, es que si no quiso estar conmigo en mi mal momento, definitivamente no merece estar cuando pase y vuelva a brillar. Todo pasa, nada queda, y él no se quiso quedar.

fun

Me toca a mí, y solo a mí, levantar de nuevo mi vida, y esperar con paciencia a quien siquiera estar conmigo en las buenas, en las malas y en las peores.

No te espero, no te lloro, simplemente no te merezco.



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