¡Hola mi amor!

Es curioso, un tanto loco, porque aún no te conozco, ni tienes idea de cómo soy, y sin embargo, te escribo, te escribo porque es uno de esos momentos de inspiración.

Ya sé, que suena tan disparatado escribirle una carta a un desconocido, pero ¿por qué no?

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Comenzaré diciéndote que nunca fui una chica que soñara con encontrar a su compañero perfecto, nunca fui de soñar con la gran boda, o la familia de ensueño , nunca estuvo en mis metas primordiales pronunciar las palabras “Felices por siempre” o “hasta que la muerte nos separe” creo que incluso con los años, sigue sin emocionarme.

Disculpa querido extraño que no hayas estado en mis pensamientos o formado parte de mis sueños, pero hoy que me ha dado por pensarte, déjame que te explique la forma en la que te imagino.

No eres para nada un príncipe azul, ni siquiera de algún tono distinto, tampoco eres el hombre perfecto, eres solamente un ser humano como yo, con defectos, con errores y miedos, con virtudes, con debilidades tal como el resto del mundo.

No eres justo lo que quiero, pero si lo que necesito para ser feliz, con distintos gustos, con pensamientos que no comparto, pero con otras tantas cosas en común. Espero que sepas respetar lo que siento, del mismo modo en que lo haré yo.

Soy una mujer de muchos planes, aunque quizá planear no sea del todo correcto, pues es cierto que a veces lo preestablecido resulta mal. Pero descuida que lo mío es distinto, pues son pequeñas cosas con las que me gusta soñar.

Espero que nuestras compatibilidades sean mucho más que nuestras diferencias,

Espero que te guste por ejemplo caminar descalzo en la hierba o dejar que las gotitas de lluvia mojen tu ropa, brincar juntos en los charcos, besarnos como si no existiera nada. Perdona, sé que puedo sonar, cursi y ridículamente romántica

Tal vez resulte que seas totalmente diferente a mí, que odies mi música o mi gusto por cantar en voz alta, pero te aseguro que con el tiempo aprenderás a disfrutarla y un día sin darte cuenta te descubrirás cantando junto a mí.

Puede que resulte que seas más bien tímido, no te preocupes, nos complementaremos, mira que eso de hablar, a mí se me da muy bien. No te angusties sé comportarme y portarme a la altura de cualquier lugar, pero debes saber que odio la rutina, así que sin dudarlo preferiré lo descomunal. Te haré reír, brincar, bailar, no le tengo miedo al ridículo y te aseguro que una cuantas risas no nos caerán nada mal.

apoyo

 Puede parecer excesivo, lo sé, pero aunque parezca contrario, amo también la tranquilidad, creo que nada se compara con poder disfrutar el silencio, y la calma, espero poder encontrar en tus ojos mi paz.

Te prometo, querido desconocido, que sabré ser tu apoyo, quien te aliente a seguir, hacerte sentir seguro y capaz de lograr absolutamente todo lo que quieras cumplir; te prometo ser tu sustento, no solo en los bueno, prometo permanecer cuando las cosas se pongan mal.

Prometo ser ese beso que cure tus heridas, espero que seas tú, el que me pueda sanar.

Y si te enfadas de mí, te aseguro que sabré aceptarlo, te prometo darte tu espacio y espero que comprendas que el mío también es sagrado; y es que hay momentos en que la soledad es la mejor compañía.

Puede parecer que pinto entre los dos un mundo perfecto, pero sé que no será así, comprendo que el amor es imperfecto, con días malos y muchos más buenos, con altibajos, con enojos, con descontentos, y sin embargo estoy segura que sabremos resolverlos, que sabremos luchar por lo nuestro.

lluvia

Sabes cariño, entiendo que nada es eterno, tal vez un día llegue el momento de despedirnos, tal vez pasé que el amor se esfume solo en uno de los dos, y aunque será duro, tendremos que decirnos “Adiós” si no estamos destinados a permanecer juntos, prometo dejar que cada quien tome su rumbo, espero por tu parte, que entiendas que seguir sin sentimientos no es lo correcto

Quiero que sepas, que si eres tú el que toma la decisión de marcharte, sabré dejarte ir, no habrá nada de mí, que te obligue a quedarte, y admitiré con entereza que el amor no venció.

Si por el contrario pasa, que soy yo la que decide marcharse, espero que tengas claro que cuando tomo una decisión, no hay nada que me haga cambiar de opinión; aunque para ser sincera, si te encuentro algún día y compartimos tanto como describo arriba, sé que no querré jamás marcharme.

No sé cuándo te conoceré, por supuesto que no te buscaré, y es que el amor llega cuando menos te lo esperas, así que esperaré paciente que coincidamos en algún lugar, mirar tus ojos y saber que eres tú y nadie más.

 

Con mucho cariño, tu futuro amor.

 



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