Querida nieta:

Ahora que cumples un año más y te encuentras en plena juventud, quisiera darte algunos consejos con base en mi experiencia de vida, que a mis 74 años no es poca, ya que he vivido de todo y yo también tuve tu edad y pase por los problemas que tú estás pasando, tuve los sueños que tú tienes y necesité de alguien que me aconsejara, pero desafortunadamente yo no tuve la fortuna de tener a nadie cerca.

Hija, ya que yo no tengo posesiones que dejarte cuando me vaya de este mundo, quiero dejarte al menos mi sabiduría, para que no cometas los mismos errores que yo cometí, para que aprendas rápido lo que a mí me costó muchos tropezones aprender. No te quiero decir que yo lo sepa todo sobre la vida, pero vaya que adquirí conocimiento de muchas cosas a lo largo de estos años, sobre todo por mis equivocaciones.

Mi querida nieta, precisamente por eso lo primero que quiero decirte es que no tengas miedo de caer. Es decir, cometerás errores, muchos, y de ellos aprenderás. Permítete equivocarte, supéralo cada vez, pero eso sí, nunca vuelvas a tropezar con la misma piedra.

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Segundo, nunca temas defender tus ideales. Fórjate una opinión propia sobre el mundo, sobre la moral, sobre la religión, sobre la política, y defiéndela con todo tu corazón. No dejes que nadie te diga que eres tonta por pensar como piensas, pero eso sí, aprende de las críticas constructivas y sé abierta, nunca te cierres a las opiniones de los demás ni seas fundamentalista.

Tercero, aprende a perdonar. Nunca, hija, nunca acumules rencor, porque eso sólo daña el alma y la oscurece. Cargar con rencores te va apachurrando el corazón y poco a poco te vuelve una persona amargada y triste. Y no me gustaría que tú fueras así.

Cuarto, ama con pasión, pero también con inteligencia. No busques a una persona que sea tu complemento, antes bien, sé primero tú una persona completa y luego busca a alguien que quiera acompañarte en tu camino, que comparta tus intereses y que desee apoyarte en tus proyectos y ambiciones. Nunca te apegues ni te obsesiones por nadie, ama con amor auténtico, un amor libre y sin ataduras.

Por último y en quinto lugar, busca la felicidad, hija mía. Aquí yo no puedo darte más consejo más que busques en tu corazón cuál es el camino indicado para ti, para tu propia felicidad. No hay recetas mágicas. Te dejaré todas mis recetas de cocina, pero para la felicidad, tú debes encontrar la tuya, buscar tus propios ingredientes y prepararla a tu gusto.

Es todo lo que te puedo decir, querida nieta. Espero que estas palabas las guardes en tu corazón y las tengas presentes ahora y siempre.

Te quiero mucho,

Tu abuela.



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