No sé por dónde empezar, la verdad tengo tantas cosas entre pecho y espalda, tantos sentimientos reprimidos, tanta rabia por las mentiras, el engaño, la negación y sobre todo por el abandono,  tantos “Te Amo  ” que aún reposan en mi corazón por qué tengo ser sincera, aún lo amo y ame esa noche, donde sin pensarlo, contra todo y contra todos me entregue en cuerpo y alma y quise jurar que pasaría el resto de mi vida así, despertando a su lado, en un juego de roles en donde, yo, yo que tan solo era una niña jugaba a ser su mujer y me gustaba sabe, lo amaba cada día más, me enamore de esos ojos verdes que me miraban impacientes pidiéndome siempre la aprobación para tocarme, de esa boquita rosadita  que me besaba siempre en cada semáforo en rojo, no le miento tenía miedo, miedo de simplemente despertarme un día y que usted ya no estuviera ahí, a mi lado, miedo de caminar sola esas calles que fueron cómplices de tantos besos, de tantas charlas , tantos sueños que allí forjamos, y sobretodo…

Tantas locuras “tuyas y mías”,  miedo de no tener ese apoyo que siempre encontraba en usted, esas palabras que sin usted saberlo se convertían en mi credo, en mi pan de todos los días “Todo va estar bien mi princesa”, miedo de no volver a ser la misma por qué sin darnos cuenta yo ya no era más esa niña, pero no me importaba, cada día me convertía más en una mujer, en su mujer, aún me gusta como suena, amaba sentirme suya, amaba que siempre usted reclamará ese territorio que era mí cuerpo como suyo, como el mayor de los premios, amaba sentirme protegida, que se preocupara por mi, que me pensara, y es que no cambiaba ni un solo segundo de toda mi vida por qué sabía que cada cosa que había vivido me había llevado a usted, a esos brazos que me hacían sentir segura y como no si para mí estar con usted era tener un pedazo de cielo en la tierra, definitivamente el miedo más grande que invadía mi cuerpo era este, el de una vida sin usted, llegue a vivir sin sin ninguna duda en mi mente, sin preocupación alguna de lo que otros podían llegar a pensar, pues nada más importaba “solo quería estar donde tú estuvieras, donde sea que eso significará”.

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No quiero extenderme mucho  pues lo que vivimos usted y yo ahora hace parte del pasado, ese pasado que siempre va doler, ese pasado que para mí es sagrado, no le voy hablar de todas las noches que he llorado pensando que eso que viví era una mentira, quiero creer que no es así, tampoco le voy hablar de cómo han sido mis días desde que usted no está, no quiero dar lastima a alguien que sencillamente resume nuestra historia con un “Ella no es Nadie” (jamás olvidaré esas palabras),  y es que simplemente he decido pensar que usted murió, que MI AMOR, por qué era MIO,  el amor de mi vida, ese hombre que me hizo sentir viva, murió; me encantaría pensar que usted va a volver algún día, para serle sincera ese es el único pensamiento que me da fuerza para levantarme cada día, para seguir adelante, si, la verdad es un poco egoísta de mi parte pues sé que usted está donde quiere estar, donde Dios (ese Dios que alguna vez quiso  que usted estuviese conmigo) lo quiere tener, sé que está con alguien mejor, esto no se trata de comparaciones pues ni ella, ni yo merecemos comparación, es una buena mujer, lo se por la sinceridad de sus palabras.

Att: Lina María Morales Gallegos



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