Ha pasado un largo tiempo, ¿cierto? tal vez no tanto pero para mí ha transcurrido una eternidad. Cada palabra continúa golpeando mi cabeza, aún más cuando me encuentro sola entre las paredes pálidas y frías a las que me vi obligada a llamar ¨hogar¨. La sensación de vacío, de tristeza y soledad aumentan cada día más. Me siento incompleta, desprotegida e indefensa y es irónico porque ahora ya soy toda una mujer, no la niña a la que en algún momento dejaste de querer.

Continúo preguntándome ¿qué pasó? ¿Cuándo dejé de ser tus ojos y me convertí en tu dolor de cabeza? cuándo dejé de ser ¨tú ángel¨ y me volví en la mujer a la que detestas ¿cuándo?

En mis sueños aun puedo verme tras de ti jugando a ser niño sólo porque sabía cuánto lo deseabas. Aun puedo verme en aquel enorme patio cantando con una escoba y un recogedor y tu riendo de mí. Aun puedo recordar las mañanas en que iba y te despertaba y jugábamos en la cama. Puedo recordar cada recital y la forma en que me motivabas. Tal vez nunca fui tu princesa, pero fui tu niña y parecías amarme en verdad.

De repente todo cambió. Supongo que la niña comenzó a crecer. Mis cambios de humor, mi rebeldía y mi carácter no los pudiste comprender. Fue un duro proceso el de ¨niña a mujer¨. Creo que me hubiese gustado que te involucraras más, que supieras que desde niña no fue fácil, que pasé por problemas que a mi escasa edad no me resultaron fácil de sobrellevar. Que en mi adolescencia me lastimaron tanto que nunca pude volver a ser la misma que tú amabas de verdad. Que mi rebeldía no se debió tanto a la etapa por la que pasaba, sino a querer llamar tu atención y que me dedicaras más tiempo de calidad y no sólo unos cuantos minutos en los que me gritabas y me reprendías. Creo que en el querer llamar tu atención sólo logré alejarte más.

Después decidí marcharme tan lejos cuanto pude con la excusa de estudiar. No era feliz y tampoco lo fui allá. Cometí errores fatales que aun cargo en mi espalda y que en la actualidad no me dejan avanzar. Me acobijaste cuando caí derrotada por tomar una mala decisión, me hiciste sentir nuevamente protegida y amada pero con el tiempo fue constante el echármelo en cara. ¨TODOS cometemos errores¨ y los míos continúo pagándolos con creces.

Me esforcé día y noche por convertirme en tu orgullo. Estudié algo que, verdaderamente a mi no me llenaba pero alguna vez te escuché decir lo que querías para una de nosotras, entonces decidí ser yo quien te diera esa alegría. Obtuve las mejores notas, el mejor promedio y mención honorífica. Mil veces quise tirar la toalla pero entonces acordarme de ti y de todo tu esfuerzo para darme lo mejor, hizo que nunca me rindiera.

Volví. El adaptarme nuevamente a todo lo que había perdido no fue fácil. El volver a ser ¨parte¨ de un grupo de personas denominado ¨familia¨ tampoco lo fue. Creo que no tienes la menor idea de quien soy, lo que he hecho, lo que sueño y anhelo, sólo conoces lo ¨malo¨ más no lo bueno ni lo peor. No conoces mis heridas, mis cicatrices, mis fantasmas ni mis demonios. Sólo sabes que soy algo tuyo o que lo fui, ya ni sé.

Entonces me vi desplazada, incomprendida y rechazada cada día un poco más. ¿Celos, resentimiento, tristeza o dolor? creo que fue una mezcla de todo lo que me fue alejando. Me encerré en mi burbuja y vaya que ello dolió.

Llegué a un punto de recordarlo todo: tu falta de atención, tus gritos, tus insultos, la manera tan despreciativa y con odio con la que me mirabas, tu falta de cariño, de tiempo y de atención. Los abrazos ausentes en cada cumpleaños o tu ausencia en días especiales. Los golpes que a veces no merecí y que aun así recibí, pero ellos no dolieron tanto como aquello que dijiste: ¡TE ODIO POR …., OJALÁ NUNCA HUBIERAS NACIDO! Y me sigo preguntando cómo puedes con aquello dormir tranquilo, cómo el arrebatarme todo en un abrir y cerrar de ojos te hace tener paz en tu corazón, ¿cómo papá? yo no elegí nacer y de saber que sería tan infeliz y desdichada apoyaría tus palabras.

Me tocó ser diferente; altanera, orgullosa, directa, sincera, rebelde y soberbia. Me tocó ser de las que nada se callan, de las que alzan la voz y defienden sus ideales, de las que no se agachan ni se dejan pisotear por nada y por nadie, así me tocó ser y así me siento orgullosa de mi, ¿qué he perdido mucho? es verdad y sé que lo seguiré haciendo pero más triste sería perderme a mi misma, eso me haría aun más infeliz.

Sé que nadie nace sabiendo ser padre, tampoco hijo(a). Sé que continuaré fallando, me seguiré tropezando y cayendo pero sin duda alguna, SIEMPRE me he de levantar. Perdón por no llenar tus expectativas y haberlo hecho todo en vano para que al final te sintieras tan avergonzado de mi. Algún día llegaré tan lejos como lo deseo y entonces sabré el verdadero motivo de porque estoy aquí, porque es evidente que no ha sido tu deseo de mi. No puedo juzgarte, perfectamente sé que no soy nadie, sólo pienso que gracias a ti jamás lograré encontrar a alguien que verdaderamente me ame, si el hombre que debió de hacerlo antes que cualquier otro no lo hace.

Te perdono papá, desde lo más profundo de mi corazón. Te perdono por tu rechazo, por tu odio y desprecio hacia mi persona. Te perdono por haberme quitado mi lugar de la ¨familia¨, por echarme de tu casa como si yo no valiera nada. Te perdono cada ofensa y cada humillación. Cada golpe, cada ausencia y cada palabra que me causaron dolor. Te perdono por pisotear mis sueños y no apoyarme en hacerlos realidad. Te perdono tu incomprensión, tu falta de tiempo y el pedirme que jamás te volviese hablar.

SIEMPRE fuiste mi héroe, mi persona favorita, el hombre del que yo me sentía infinitamente orgullosa, siempre fuiste el motivo de que yo quisiera ser alguien mejor, siempre fuiste mi ejemplo a seguir y el tipo de hombre que yo quería para mi… siempre, hasta que supe que no me amabas igual y entonces todo a mi alrededor cambió.

La vida misma nos dirá quien tiene la razón, ojalá no sea demasiado tarde para recibir tantos abrazos que no me has dado, para escuchar un ¨te quiero¨ que jamás me has dicho, ojalá no lo sea y quien tenga la razón ya da igual, dentro de mi todo se ha roto y aun así yo te perdono.

¿Cómo puedo esperar que alguien me ame, me valore y me respete, que se quede a mi lado y no rompa mi corazón si quien nunca debió de hacerlo lo rompió?

Te amo papá, aunque nunca más sea tu bebé.

Autor: Stepha Salcas  (Diario De Una Bipolar)

Derechos de Autor.

 



     Compartir         Compartir