Estas palabras son para ti, el gran hombre que me ama demasiado, que es capaz de darlo todo por mí, que me ha dicho que quiere entregarse en cuerpo y alma a mí… y que desafortunadamente yo no puedo amar. Quiero que sepas que aprecio mucho tus sentimientos hacia mi persona, y sé que nada de lo que te diga podrá saciar esa sed que tú tienes de tenerme a tu lado, es sólo que, como ya lo sabes, yo no puedo estar contigo, por muchas razones, la principal de ellas y la que tienes que aceptar por encima de todo, es que yo no te amo. Sé que es duro escucharlo, leerlo, saberlo. Yo misma he pasado por una situación similar, hace muchos años, cuando llegué a amar a un hombre que me despreciaba por completo, lo amaba tanto que fui a rogarle hasta la puerta de su casa que me aceptara, y lo único que me gané fue una humillación muy grande, porque ese hombre no me toleraba. Al menos, nuestra situación no es tan extrema, porque yo no te desprecio, incluso puede decirse que he llegado a tomarte un poco de afecto, aunque sé, desde luego, que no es el afecto lo que tú esperas de mí, pero qué puedo hacer si es lo único que yo te puedo dar.

Te ofrecería mi amistad, y te diría: “anda, seamos amigos, yo te ayudo a superar este sentimiento”, pero sé que eso te humillaría, porque tú vas por el todo o nada, y lo entiendo perfectamente, es algo que puedo comprender. Yo misma me sentiría devastada si el hombre que yo amo me dijera un día que ya solamente podemos ser amigos y nada más. Y eso me lleva al segundo punto de por qué no podemos estar juntos: tú sabes que amo a otro hombre, y que soy bien correspondida, me encuentro felizmente en una relación desde hace algunos años y eso no va a cambiar sólo porque llegaste tú a declararme tu amor. Lo siento, pero esa es la realidad.

Te aprecio, en verdad, porque te conozco y sé que eres una persona de buenos sentimientos, honesta, honrada, capaz de hacer feliz a cualquier mujer y de serle fiel, porque en verdad eres un buen hombre, por eso deseo que un buen día, más temprano que tarde, conozcas a la persona indicada para ti, a esa mujer que pueda llenar tus expectativas y que te pueda dar la felicidad que lamentablemente yo no puedo darte. Y, ¿sabes?, estoy segura de que la encontrarás.

Autor intelectual: Bonita Estrada



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