He reflexionado tantas noches, pensando envuelto en desvelos, buscando repuestas, ¿qué hice mal?, ¿en qué falle?, acaso ¿no te merecía? Preguntas que con el correr del tiempo dañaron tan profundamente mi autoestima, cegándome por completo hacia una oscuridad de dudas, miedos y confusiones.

Me creí el cuento que una vez más mi personalidad mezclado con mi carácter lo echaron todo a perder, nuevamente “lo arruiné”.

Más un día cambie las preguntas, ¿qué fue lo que hicimos mal?, ¿en qué nos fallamos?, acaso ¿nos merecíamos?; fue en ese momento donde descubrí que el problema no era uno, no era “YO”, éramos los dos, que en un conjunto no podíamos seguir como pareja, más allá de las diferencias que antes de complementarnos terminaban alejándonos, fui descubriendo de a poco que uno no puede amar por los dos, que el compromiso y la dedicación debía de ser de ambos, no bastaba cuando me esforzara por juntar piezas que simplemente “ya no encajaban”

Aprendí del dolor a darme cuenta de mi valor como persona y como ser humano, que en su conjunto de valores y defectos hacía una mezcla perfecta para comprender, amar y perdonar.

Aprendí a soltar aquello que me hacía daño, aprendí a reconocer que cuando un sueño parece imposible no significa que es muy grande para alcanzarlo, sino que ha quedado muy pequeño para seguir en ello.

Aprendí que el amor no solo implica entrega, que es dulzura o sueños hermosos, implica compañerismo, complicidad, ese dolor que con la experiencia se torna en un modo automático para tener la empatía suficiente como para reconocer que la otra persona es también un ser humano, que siente miedo, que se equivoca, y el carácter suficiente como para saber cuándo detenerse ante cualquier acto que pueda dañar mi propia persona, mi integridad física y moral.

Hoy tu recuerdo no causa dolor, aunque mi corazón aún este roto aprendí a amarme, respetarme y creer más que nunca que una vez que todas las piezas vuelvan a su lugar podré lograr amar de nuevo, con una pasión desmedida y a la vez controlada, con una entrega total y a la vez cuidada, con una sinceridad plena y a la vez comprensiva, con una mentalidad abierta y a la vez despierta.

Por: Angelus16



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