Toda una historia, que cuando se me salen las palabras todos me repiten que es de novela, han pasado unos cuantos meses en lo que asumí un papel de dureza y frialdad, un escudo que tal vez muchas veces sirve con mi exterior, pero no con mi interior, no conmigo misma. Supe amar de la manera mas sincera, vulnerable y absurda, tal vez un día inevitablemente te encuentres con este escrito y por su contenido sepas que es para ti. Fue duro partir, dejar tanto a un lado, fue como poner hielo y encender fuego, derretir todo en segundos, ver como se convertía en agua pero que tu memoria sabrá que siempre fue hielo, tantas noches antes de ese día tuve que derrumbarme sola, que sufrir y llorar y pedir a gritos un camino que nunca vi, mi vida no era nada mas que tu, no era mi vida, era tu vida, viví tanto tiempo en la tibieza de un hombre al que supe darle hasta lo que no tenia, al que sin medidas le entregue mi alma, al que muchas veces supo enterrarme en vida, al que hasta mirándolo humillada le pedía valorarme y darme un lugar en su corazón.

Error tras error y lágrima tras lágrima, sufrimiento, amor, llanto, lastima,  perdón, alcohol y una hija en él cielo. Fui un reloj de arena, y te percataste de que estaba en la puerta cuando faltaba un solo grano de arena para que se acabara él tiempo. Lo había logrado, tu amor, tu atención, pero ya era demasiado tarde, la dulce mujer que había rogado a dios un poco de amor de aquel hombre, ya solo era un roca solida y fría. Trate de dar un paso atrás y no pude, por fin había entendido que era amor propio y sabia que por mas difícil que fuera debía irme. Fui tan dura en palabras y acciones contigo que aun siento que no me reconozco, hoy miro atrás aquella historia y tengo días de debilidad, en que se me escapa una sonrisa por un recuerdo o un vacío en mi estomago cuando te cruzo por la calle, te conozco tanto que aun siento que escucho tu risa, una palabra o un gesto, me tomo por loca pero se que no es así, solo es mi inconsciente diciéndome que aun muy dentro de mi hay amor de ese tan sincero que un día te brindé.

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A veces me pregunto si me recuerdas como yo lo hago, si aun sientes algo por mi luego de tanto daño que supimos hacernos, si por tu mente pasa volverme a ver con ojos de amor, luego soy sensata y recuerdo que fuimos eso que siempre sera pero no volverá a ser. En cada uno de esos momentos solo hago una oración por tu vida, para que todo lo bueno llegue a ti y si fuiste aquello a lo que llaman “amor de la vida” él destino tarde o temprano o en otra vida nos volverá a unir, sin errores, sin recortes y solo con ganas de amarnos. Te ama siempre aquella mujer que un día te entrego todo. Así sabrás que es para ti.

La alegría es una sola.

Por: Camila Torres



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