Ir directo al olvido, es sentir que la garganta se te cierra a cada paso, pues miles de púas se te van clavando lentamente, es sentir que vas por un carretera hostil, oscura, rota, peligrosa, y llena de dolor… piensas que vas en línea recta pero en realidad, vas dando tras pies a cada paso, pues vas hundiendo los pies en un lodo fangoso y espinoso, duele tanto, que no sabes que parte en específico es la que se te está desgarrando en ese momento.

Muchas veces al despertar quisiéramos que nos arrancaran esa parte que necesitamos olvidar, para poder continuar, pero nada es así tan fácil, no importa el episodio, la pérdida definitiva de un ser querido, la soledad furtiva que no te abandona y te cala los huesos, esa desilusiona amorosa que deseas arrancar, pareciera que se ensaña contigo, pues cada que quieres viajar al olvido el recuerdo se burla en tu cara.

alone

Caminar hacia el olvido es chocar de frente infinidad de veces en a dura pared del recuerdo, es sentir que cometes un acto suicida, pues  cada paso se te entierra como mil dagas heladas en el corazón, querer llegar al mundo del olvido, es estar consciente del mar del lágrimas que conlleva olvidar.

El querer llegar al olvido es remover el pasado para casi revivirlo, es guiarte a la guillotina que decapita tus ganas a la vida con el filo del recuerdo.

Es un camino difícil, pero a veces es necesario, y cuando llegas, descubres que todo lo sufrido ha valido la pena pues ahora estás limpia, las lágrimas te han lavado, ahora eres más fuerte, has librado demasiado…

El llegar al final del camino hacia el olvido es verte renacer de entre las penumbras. Duele pero al llegar, descubres eres capaz de renacer, de rehacer tu vida de una manera más pura, libre y sin rencor.



     Compartir         Compartir