Te ha pasado que en algún momento de tu vida te preguntas si realmente te has enamorado o simplemente has idealizado tus relaciones?
Haz vivido intensamente, aun con todos los riesgos y complicaciones que esto implica?
A veces tienes tan mala suerte de llegar a la vida de alguien que viene escapando de una relación tormentosa y solo esta buscando un refugio.
No quiere compromisos ni perder su individualidad, solo quiere escapar de su realidad y conquistar el mundo contigo.
Al principio suena como un buen plan, hasta que comienzas a querer mas, no te conformas con poco y lo quieres todo.
Idealizas la relación suponiendo que la otra persona quiere lo mismo, no porque lo diga con palabras, sino porque lo expresa con su lenguaje corporal.
Y como toda mujer bien cabrona, te lanzas al vacío sin paracaídas.
El amor es tan bonito y tan complicado a la vez. Cuesta encontrar ese alguien que esté dispuesto a descubrir todas las maravillas que puedes ser capaz de hacer en nombre del amor. Como diría Adam Sandler: “encontrar ese click” que complemente tus miedos e inseguridades, que te permita sacar a flote la persona que se oculta detrás de tu muro de defensa.
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Suena paradójico que una vez que se logra establecer ese vinculo emocional, esa conexión a otro universo, donde no importa nada, donde eres tu mismo sin temores ni complejos.
Al final uno de los dos decide alejarse. No porque no sienta nada, sino porque siente demasiado y le da temor ir en picada en una montaña rusa sin frenos.
Y allí precisamente radica todo. En que la otra persona comparta la misma locura por ser tu cómplice en ese viaje.
Formar esa dupla Pinky-Cerebro y conquistar al mundo cada día.
Por: Karen Maldonado


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