Crees que tu mentira fue de lo más ingeniosa, que no cometiste ningún error, que todo salió como lo pensabas, o que yo simplemente fui una estúpida que no podía ver más allá de su nariz, pero todas esas conjeturas están mal, a excepción de que fui una estúpida, en eso tienes razón, pero no de la manera en la que te lo imaginas, descubrí rápidamente tu mentira, pero decidí hacer la vista gorda, porque aun no quería decir adiós, ese fue mi gran error.

Al principio pensaba que te la jugaría igual, que te haría pagar por la traición que me habías hecho, pero poco a poco comencé a auto engañarme, una parte de mi quería creer que cambiarias, que al sentir el calor de mis brazos, que si mejoraba mi trato contigo, que si me ponía más guapa, si cocinaba mejor, entenderías lo importante que era yo, y tu solo te alejarías de aquella mujer con la que te veías en “cada reunión de trabajo”, en las que por cierto siempre se prolongaban más allá de lo esperado.

Siempre fue evidente lo que hacías, simplemente con ver la hora a la que llegabas, o una que otra marca en tu espalda que yo no te había hecho, pero por si fuera poco armabas un escándalo cuando por cualquier cosa tomaba tu celular, ¡de verdad que eres muy malo mintiendo!, en todo caso la mejor mentirosa fui yo, porque a pesar de lo evidente que era que no cambiarias, me convencí de que así sería con un poco más de tiempo.

Dicen que no hay peor ciego que aquel que no quiere ver, y es la pura verdad, porque fui yo quien se engañó desde el comienzo, primero quería venganza, después solo quería alargar lo más posible nuestra relación, pero sobre todo, la más grande mentira que me dije fue: “Que valía la pena con tal de estar un poco más contigo”, ahora entiendo el gran daño que me hice, ahora entiendo que nunca debí tolerar algo así, que realmente nunca valió la pena, que tú nunca te fijaste realmente en mí, y que por más que me esforzara nunca te alcanzaría, pero lo peor de todo es que debí dejarte de inmediato, debí haberte despedido lo más pronto de mi vida.

No cabe duda que cada quien se engaña con la mentira que más le gusta, pero engañarse a sí mismo siempre es un error, porque en cualquier momento la realidad llega y te golpea y hay muchos que no son capaces de soportarla.

Autor: Sunky

 

 



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