Busco de quien agarrarme y arreglar lo que has hecho, necesito sujetarme no dejarme hundir, salir adelante deshacerme del dolor que me has causado y fingir que la vida es el regalo más preciado, no importa que en estos momentos lo peor parezca estar con vida y no tenerte a mi lado; que no estés aquí.

El lodo me ensucia, el polvo me cubre, caigo en el fondo del hoyo y no hay manera de salir adelante por mi propia cuenta, yo busque que me ayudarás, no importa que te fueras pero necesitaba que me ayudaras, que no me dejaras caer así, sin importar que me quedara sola.

Paso el tiempo sola, sola porque las personas no están interesadas en ayudarme a salir del letargo, no hay muchas cosas que hacer por aquí, solo la suciedad que me consume que me deja manchada del odio que nace poco a poco, comienzo a odiarte, comienzo a ni siquiera querer verte y luego de pronto me consumo de tristeza porque no estás donde quisiera.

Ni siquiera yo me entiendo y busco la comprensión de las personas, es algo contradictorio, pero es más triste saber que aunque pida ayuda las personas no están dispuesta a brindarla, se cansaron del drama que significo nuestro tiempo juntos, se cansaron de verte y de pronto no, de que fueras impredecible y un día dijeras amarme y al otro hicieras todo para demostrar el odio que por mi generabas.

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Puedo ser culpable de muchas cosas, puedo ser culpable de no haberte dejado ir, de atarte a mi tristeza y sentido de pertenencia cuando buscabas ser libre, cuando querías no estar en descontento conmigo, pero me obligue a pedirte que te quedaras a hacer que estuvieras aquí por si algo se presentaba, te enfadaste y fue cuando optaste por ser lo que hoy eres; un ajeno con rostro de odio.



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