Busco a un hombre que sea mi compañero de lucha, hombro con hombro, no a alguien que peleé por mí, como si yo estuviera indefensa. Incluso que me permita ir sola a enfrentar mis miedos, mientras él me espera en casa, listo para recibirme después de la batalla.

Busco a un hombre con el cual sentarme a ver el fútbol, aunque le vayamos a equipos diferentes.

Busco a alguien que me prepare el desayuno, pero que también me deje experimentar en la cocina para prepararle la cena.

Busco a un hombre que me deje dormitar sobre su pecho, pero que me despierte con suavidad si se le ha dormido el brazo para moverme.

 

Busco a un hombre con quien platicar de todo, de cosas sensatas y de locuras, de banalidades y de temas profundos, y que cuando yo esté desvariando me calle con un beso.

Busco a alguien que tenga el valor de decirme cuando un vestido se me ve mal, pero que sea capaz de verme hermosa aun cuando esté en pijama.

Busco a un hombre que sepa esperar cuando tardo horas en arreglarme para salir, pero que al volver a casa me quite la ropa en un segundo.

Busco a un hombre que cante conmigo aunque no se sepa la letra de las canciones, que baile aunque no se sepa los pasos, que me escriba algo lindo aunque no sea un poeta.

Busco a alguien que sepa que soy una mujer independiente, que se preocupe por mí pero que no sea sobreprotector.

Busco a un hombre que me prepare cariñosamente un té si me siento enferma, y que me deje consentirlo si el enfermo es él.

Busco a alguien que no se avergüence de sus defectos, y que tampoco se asuste de los míos.

Busco a un hombre librepensador, independiente, que sea maduro pero que pueda ser un niño a mi lado. Que sea un aventurero y quiera compartir sus aventuras conmigo.

Busco a un hombre real, no a un príncipe azul.

Busco a un hombre de este mundo, que me haga tocar el cielo.



     Compartir         Compartir