Hoy degustando esta botella, recordé aquellas platicas que teníamos bajo la luz de las estrellas, mi mente con el pretexto del alcohol aprovecho para desbloquear momentos que estaban guardados en lo profundo de mi memoria, y me acorde de ti, recordé esos tiempos en los que salíamos juntos y que terminaban con una botella y una charla amena cerca de la chimenea, aquellas platicas interminables en las que podíamos hablar de todo y de nada, en las que el silencio no era incomodo, sino que lo usábamos también para expresarnos aquello que no se puede con palabras, las flamas de la chimenea eran témpanos de hielo al compararlos con el fuego que salía por nuestros ojos, que derretía nuestros cuerpos cuando hacíamos el amor.

 

Francamente estoy cansada de promesas banas y sin fundamentos, todas esas que conllevan la trascendencia del tiempo, todas esas que implican dar algo que aún no se obtiene, todas esas que después de preguntarte por qué te las creíste no te dejan otra respuesta que fue por que estabas haciendo la tonta.

Ya no quiero un hombre que me prometa un futuro conmigo, no quiero volver a escuchar esa frase trillada de “Nunca te voy a dejar”, prefiero sentir la amenaza latente de saber que en cualquier momento se puede marchar, y que el piense lo mismo de mí, para disfrutar cada día sabiendo que puede ser el último, para que nos esforcemos por conquistar el día de hoy a ese ser amado y ser merecedora del mañana a tu lado, para no esperar nada, para agradecer siempre lo que de esa nada llega, y si el día de mañana se va, no dolerá por que no esperaba nada, daré las gracias por el tiempo que me regalo, por haberse quedado más de un día conmigo, porque cada día que se quedo fue una decisión y no una obligación, porque cada día que se quedó prefirió estar conmigo que con alguien más, prefirió regalarme la esencia de su vida que conocer este mundo maravilloso.

Quiero darte las gracias a ti y a esta botella, porque la botella me hizo recordarte, y a ti, porque con tu partida me enseñaste a no creer en esa clase de mentiras y promesas baratas, a buscar la libertad de un amor que te prefiere todos los días, a valorar cada momento que puedo estar con esa persona especial, a recordar que todo tiene un final y que es mejor aprovechar el tiempo antes de que todo se acabe, que si quiero un nuevo día con la persona amada hoy me lo debo ganar.

Salud por ti, que me prometiste nunca dejarme y ahora no estas aquí.

 

Autor: Sunky

 



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